Jubilados pasan más hambre que Don Quijote

Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) en su popular novela, «El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha», con la finalidad de darnos una idea respecto de la humilde condición económica de su protagonista, y del hambre que éste padecía, nos describe su misérrima dieta: «Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.»

Cuatro siglos después en Uruguay, semejante dieta sería un menú de lujo, imposible de pagar para gran parte de su población; en particular jubilados y pensionistas que son promedialmente, unos diez años mayores en edad que nuestro personaje, Don Quijote de la Mancha.

Durante la presidencia del doctor Jorge Batlle, el Partido Colorado coaligado con el Partido Nacional junto a sus ocasionales aliados de turno, fue responsable de una de las más profundas caídas en el valor real de las pasividades. Por ejemplo, en términos reales y a valores de enero de 2004 la jubilación promedio pasó de $ 6.487,54 en el año 2001 a $ 4.927,41 en el año 2004. (*) En esos cuatro años la jubilación promedio quedó valiendo casi la cuarta parte menos. Es como si los jubilados en vez de cobrar los 12 meses del año hubieran pasado a cobrar en sólo 8 oportunidades. Ante esta ignominia, la mayor parte de los pasivos al sufragar, tomaron claramente una decisión: depositaron sus esperanzas en un cambio político apoyando la propuesta progresista.

En el mes de marzo de 2005, al asumir la presidencia de la República el doctor Tabaré Vázquez, había exactamente 566.669 pasivos en total (*), de los cuales 245.564, que representan el 43%, ganaban prestaciones inferiores a 2 BPC (**) y estaban distribuidos de la siguiente manera: 74.248 pasivos ganaban menos de 1 BPC y 171.316 pasivos ganaban entre 1 y 2 BPC. Esta situación de insuficiencia de las prestaciones colocaba a una buena parte de los compatriotas en condiciones de evidente y alarmante marginación y golpeaba más duramente a las compañeras que eran a esa fecha 170.676, es decir el 70%, de ese grupo de sumergidos en la miseria.

Hoy, en octubre de 2006, transcurridos 18 meses de gestión del nuevo gobierno, disponemos de cifras actualizadas al mes de junio para estos mismos indicadores sociales: el total de pasivos asciende a 564.701 (*) de los cuales 227.548, que representan el 40%, ganan prestaciones inferiores a 2 BPC y están distribuidos de la siguiente manera: 64.563 pasivos ganan menos de 1 BPC y 162.985 pasivos ganan entre 1 y 2 BPC. Del grupo de 227.548 de pasivos sumergidos, 157.838 son mujeres y representan el 69% de ese sector depauperado.

En conclusión, y en base a las cifras oficiales presentadas, a poco más de un año y medio de asumido el gobierno progresista podemos afirmar en relación a los pasivos que: 1) la cobertura de la seguridad social en cuanto a los riesgos de invalidez, vejez y sobrevivencia ha disminuido en la cantidad de 1.968 personas, 2) los pasivos sumergidos que ganan menos de 2 BPC disminuyeron en 18.016 personas y representan el 7% de ese grupo, correspondiendo 9.685 al primer tramo de menos de 1 BPC y 8.331 al tramo de entre 1 y 2 BPC, 3) en particular de los 18.016 pasivos mencionados, 12.838 son mujeres.

Estos resultados son relativos y pueden ser evaluados de diversas maneras en función del punto de vista desde el cual los analicemos. Veamos algunos de ellos: a) las expectativas personales de carácter subjetivo que este grupo de compatriotas habían depositado en la renovación política, b) las posibilidades derivadas del diseño de política económica adoptada por el gobierno, diseñada en particular por su equipo económico, c) la gravedad de la situación objetiva en cuanto a la condición humana que deben estar padeciendo estos ciudadanos.

Los dos primeros puntos de vista abren un debate político interminable. En cambio el tercero, a todos aquellos que concebimos la Seguridad Social como parte integrante de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, nos permite evaluar dichos resultados como un avance tan pequeño, que resulta totalmente insuficiente a la luz de estos valores humanos invocados.

No pretendemos un milagro en 18 meses, pero en el marco actual, con un contexto económico internacional favorable, con una economía interna en crecimiento y una recaudación fiscal en expansión, esta situación de pasivos sumidos en la miseria debe ser resuelta cuanto antes por las autoridades mediante un aumento por partida fija-diferencial, que consagre una pasividad mínima de un nivel decoroso, como lo reivindica desde mucho tiempo atrás la Onajpu.

El gobierno en función de cómo ha ordenado sus prioridades, viene exhibiendo mejores resultados en lo que tiene que ver con las variables macroeconómicas que en relación a las situaciones sociales que afectan a las personas de carne y hueso. Quizás haya que dejar de hacerle al FMI algún pago por adelantado, pero una medida de esta naturaleza significaría además de una buena señal hacia toda la sociedad, un cambio sustancial para un importante sector de los pasivos.

En carácter de fuerzas progresistas, hemos «heredado» sin beneficio de inventario y con el compromiso de mejorarlo, un Uruguay de ollas y merenderos populares, neoliberal, modernizado, privatizado, reformado, tercerizado, mega-concesionado, narcotraficado, impunizado, globalizado, zonafranqueado, externamente endeudado y que tiene por lo menos a la mitad de la población activa con problemas de empleo.

Lamentablemente, no tenemos en el país una realidad pasible de ser novelada mediante el talento de Miguel de Cervantes Saavedra como si fuera una aventura de caballería. *

 

(*) «Indicadores de la Seguridad Social»   AEA- BPS

(**) BPC : Base de Prestaciones y Contribuciones.

$1.363/mar2005 y

$1.482/jun2006

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