Fortaleciendo la integración
El pasado martes 27 de setiembre en sesión extraordinaria del Senado, y con los votos de los legisladores que integramos el FA, se aprobó la creación del Parlamento del Mercosur, que ahora deberá ser votado en la Cámara de Representantes. El mismo, ya fue aprobado por los hermanos paraguayos, y cuenta con media sanción en Argentina y Brasil.
Debo decir que en los 18 meses en que con orgullo integro este cuerpo, esa sesión fue uno de los días en que mayor alegría y satisfacción sentí como legislador. Similar al día en que presté juramento como senador juramento que me además me tomó el presidente del Senado, que hace muchísimos años me honra con su entrañable amistad o cuando a fines del año pasado votamos la Ley de Fuero Sindical.
Fue, también, uno de los días donde sentí que asumíamos uno de nuestros mayores desafíos de cara al futuro, ya que se trata de una decisión con la que ahora se podrá estar de acuerdo o no, juzgar más o menos adecuado el momento; pero solamente el natural paso del tiempo nos podrá señalar si fue una decisión acertada o errónea.
Pero asumimos el reto con gusto, porque estamos convencidos de la validez y pertinencia de nuestros argumentos, y porque, además, solamente no corre riesgos ni se equivoca quien nada hace. Y gobernar, no es solo administrar ni limitarse al «arte de lo posible» como ciertos discursos pretendidamente pragmáticos nos han querido vender; gobernar implica también asumir ciertos riesgos, definir rumbos e ideas, impulsar proyectos y procesos integradores y con visión de futuro.
Pero, ¿por qué un Parlamento del Mercosur? Al menos, desde nuestra perspectiva, tenemos excelentes razones para decirle que sí: Por su coherencia, en nuestra campaña electoral y en el programa de gobierno insistimos con la propuesta de una integración abierta y amplia, que fuera mucho más allá de los aspectos estrictamente comerciales, y profundizara los aspectos sociales, culturales y políticos del proceso de integración. La izquierda y el progresismo en general han tenido una fuerte impronta y compromiso latinoamericanista desde sus más remotos orígenes en el país.
Además por la validez del instrumento, siguiendo el razonamiento previo, y tomando al Parlamento del Mercosur como una herramienta institucional, nosotros, si bien compartimos el diagnóstico de las dificultades por las que actualmente pasa el proceso de integración regional, creemos a diferencia de la oposición que esas dificultades se dan precisamente a causa de la endeble calidad institucional del Mercosur.
Lógicamente, si compartimos diagnósticos similares, pero abordajes distintos de ese diagnóstico, llegaremos a propuestas y soluciones distintas. Y eso es precisamente lo que pasó en la sesión del 27 de setiembre con la oposición. Ellos sostienen que, dadas las dificultades por las que atravesamos actualmente, esto sería agregar otro problema más.
Al mejorar la calidad institucional, estamos haciendo también una apuesta a una estrategia de integración a largo plazo, mirando por encima de aspectos coyunturales concretos, que muchas veces nos distraen del panorama general y nos concentran en cosas muy concretas. O sea, que por mirar la mancha en el cuadro, no vemos el resto de la pintura.
Voy a repetirlo otra vez para que quede claro: no se trata de ser tan necio como para pretender ignorar los problemas del Mercosur, fundamentalmente aquellos que nos afectan directamente; pero también debemos tener la suficiente claridad mental y capacidad analítica como para ver más allá de las situaciones puntuales que nos afectan, y rescatar las cosas positivas que indudablemente las hay a lo largo de este proceso que ya lleva 15 años y se dirige raudo hacia su mayoría de edad.
Ese debe ser el primer dato positivo y resaltable de todos. Con lo que nos cuesta en este país pensar y proyectar políticas y procesos de largo plazo, que trasciendan los tiempos de una gestión de gobierno. ¿Cuántos ejemplos podemos encontrar en el país de un proceso de construcción y acumulación que lleve tanto tiempo?
El Mercosur, es además enormemente valorado y considerado afuera de la región; y no podemos ni debemos olvidar que pese a todas las dificultades, sigue siendo el destino de más del 20% de nuestras exportaciones, que el 75% de los turistas que nos visitan son de la región, y que también la mayoría de las inversiones y del abastecimiento energético tienen su origen en países integrantes del bloque.
Pero también soy consciente de que prometimos un cambio, y de que por algo 1.200.000 compatriotas nos votaron en las últimas elecciones nacionales. Y en ese camino estamos, pese a las dificultades que se puedan plantear, intentando congeniar y articular la diversidad de intereses que existe al interior de nuestra sociedad, procurando siempre el mayor bien común posible para nosotros y para las generaciones venideras, que serán las que en definitiva deban convivir con la realidad que estamos labrando hoy en día. Por las razones ya expuestas, es que defendemos y apoyamos decididamente la creación del Parlamento del Mercosur; porque además lo consideramos el instrumento adecuado para que la gente se pueda apropiar del proceso de integración, para convertirlo en un proceso participativo y democrático; algo que hasta ahora no se le ha permitido ser. *
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