Triunfaron las decisiones orgánicas del FA y la movilización

La decisión adoptada por nuestro gobierno, negativa respecto de negociar un Tratado de Libre Comercio (TLC) con EEUU por la vía rápida (fast track) y favorable a continuar negociando un acuerdo  exclusivamente comercial  por el formato TIFA (Trade and investment framework agreement o Acuerdo marco de comercio e inversión), permite sacar algunas conclusiones:

1. Se trata de un avance producto de la movilización popular, entendida esta en su sentido más amplio. En efecto, fueron muy variadas, multiformes, las instancias donde los integrantes del bloque político-social de los cambios hicimos oír nuestra voz contraria al TLC. El proceso de la movilización, con todo, no fue lineal. Unos, en el campo político, nos definimos muy tempranamente; en el caso del PCU al no votar el Tratado de Protección de Inversiones (al que hoy se reconoce -por técnicos de Economía- como que significa un 60% de un TLC). Otros, desde el campo social, también lo hicieron precozmente: PIT-CNT, Fucvam, FEUU, Onajpu, etc.

2. También significa la aceptación de las decisiones adoptadas orgánicamente por nuestra fuerza política, el FA. Recordemos que las máximas instancias resolutivas (Congreso, Plenario Nacional y Mesa Política) se habían pronunciado  neta y repetidamente  contra un TLC con EEUU y positivamente respecto de acuerdos comerciales con todos los países del mundo. Por tanto, también tiene que ver con el estímulo a la participación democrática, al respetar las instancias orgánicas de análisis, discusión y resolución que nos hemos dado entre todos. Cualquiera de nosotros puede entender que es necesario modificar el programa en tal o cual aspecto. Lo que no podemos hacer es abrogarnos el derecho a hacerlo de motu proprio, sin remitirnos a las instancias orgánicas de resolución. Quedó por el camino  al menos en esta instancia- el método de decidir por la vía de los hechos consumados.

3. Igualmente, salieron derrotadas aquellas visiones aparentemente contrapuestas del todo o nada. Por un lado, no tenían razón los que decían que no había nada en discusión y análisis. Como bien lo reconoce Tabaré en su última intervención al respecto, EEUU pretendía negociar por la vía rápida y sobre la base del Acuerdo de Promoción de Comercio firmado con Perú. Y esta intención fue transmitida tiempo atrás, en mayo. Entonces, no era apresurado movilizarse para participar y entender de qué se trataba. Por otro lado, tampoco tenían razón los que señalaban  con igual énfasis  que todo estaba ya resuelto, que se había negociado entre bambalinas y bajado anticipadamente el martillo. Ambas posiciones  por nada o por todo  conducían al mismo resultado, a la desmovilización, a la pasividad, a ser meros espectadores desde la tribuna de un hecho que determinaba los rumbos del país por décadas.

4. Respecto de lo resuelto, salen derrotadas las posiciones extremas (los Batlle, Lacalle, Larrañaga, Sanguinetti, Burghi, Mattos, etc.) favorables al TLC puro y a progresar por la vía rápida, algo lindante con la aventura. Aún desde las posiciones de los partidarios de un TLC, resolver en apenas tres meses lo que a otros les llevó años y años, y arriba, sin un equipo técnico solvente y afiatado detrás, era  por decir lo menos  embarcar al país en un camino irresponsable y peligroso. La prudente decisión adoptada, con todo, deberá ser seguida con suma atención por todos los sectores que nos hemos movilizado anteriormente, puesto que los partidarios del TLC todavía insisten en ese camino.

5. En un momento de transición, es claro que nuestro programa hacia el país productivo con justicia social tiene que ver con la otra cara del TLC. Si aquel, por el capítulo de la propiedad intelectual, provocaba perjuicios a los laboratorios farmacéuticos y determinaba la posibilidad de incremento del precio de los medicamentos, lo nuestro significa defender la investigación nacional, la posibilidad de un desarrollo tecnológico autónomo, que continúe permitiendo que el país tenga los menores precios relativos de los medicamentos en toda América Latina. Lo mismo para las nacientes industrias audiovisuales. Igualmente, se relaciona con la defensa de las compras gubernamentales para estimular a las Pymes y el desarrollo tecnológico nacional. O con la potenciación de las empresas públicas para que continúen actuando como Ancap en Bella Unión, con el proyecto sucro-alcoholero. O respecto de las unidades de producción hortifrutícolas familiares que se verían afectadas por el ingreso de productos de ese origen altamente subsidiadas desde EEUU. O el arroz. O respecto del más y mejor Mercosur que es necesario impulsar, defendiendo -al mismo tiempo- los intereses de los trabajadores de la industria del plástico, pinturas, químicos, autopartes, turismo, construcción en la cadena costera, puerto de Montevideo e hidrovía, las inversiones y colaboraciones de Venezuela con el país (U$S 393 millones), los actuales apoyos en el crucial tema energético y los proyectos futuros, etc.

6. La movilización contra el TLC no fue un hecho aislado. El arco de fuerzas políticas y sociales que se opuso al TLC y a la vía rápida no ha brotado por generación espontánea. Surge después de un largo proceso donde distintos sectores políticos y fuerzas sociales nos hemos venido movilizando y uniendo para impulsar distintos hechos de gobierno de primer nivel: el 4.5% del PBI para la enseñanza, parar la caída del tipo de cambio, resolver medianamente bien la situación de los sectores productivos endeudados por trabajar, transformar positivamente la reforma tributaria, pasar de la Rendición de Cuentas cero a la de 300 millones, etc. En nuestra opinión, este mismo bloque político-social debe continuar solidificándose, profundizando sus coincidencias, colaborando activamente en la determinación del rumbo correcto de nuestro gobierno, que es aquel expresado originalmente en el programa que votó nuestro pueblo.

7. El FA, PIT-CNT, FEUU, Fucvam, Onajpu, o sea, los instrumentos políticos y sociales construidos por el pueblo, se han vuelto a mostrar como imprescindibles para sostener el rumbo nacional, popular y democrático de nuestro gobierno. Por eso mismo, los comunistas, así como ayer nos comprometimos con todas nuestras fuerzas en su construcción, hoy nos comprometemos  junto a muchos otros compañeros y sectores- en la tarea de cuidarlos, mantenerlos, mejorarlos, contra todos los intentos  esos sí antiguos- de dividirlos, mediatizarlos, partidizarlos. Y, si algo faltaba para confirmarnos en esta línea, lo ocurrido en Brasil en estos días despeja cualquier duda. *

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