El papel de los medios

La semana pasada estuvo pautada por ciertos hechos que conmovieron a la opinión pública y que están referidos al papel que desempeñan los medios de comunicación.

El episodio sobresaliente fue sin duda el enfrentamiento ante cámaras de televisión que protagonizaron el doctor Pedro Bordaberry y el senador Rafael Michelini. El juego mediático orquestado por el hijo del ex dictador  probablemente en connivencia con los responsables del programa periodístico  pretendió desviar la atención, tergiversar los hechos históricos y desautorizar al hijo del líder asesinado hace 30 años.

Pero además de ese intento desesperado por lavar la imagen del viejo dictador  en el que no se escatimaron recursos y se usaron los medios menos nobles para lograr el fin  también asistimos a un confuso episodio protagonizado por el secretario de redacción del semanario Búsqueda.

En ambos hechos, son los medios de la derecha los que han desempeñado un papel destacado como voceros del establishment.

Luego de la sorpresa general que causó el enfrentamiento entre Bordaberry y Michelini, un show mediático al que los uruguayos no estamos acostumbrados, algunas cosas han quedado en claro.

En primer lugar, el ex ministro de Turismo se exhibió ante cámaras con una violencia verbal y gestual que lo dejó en franca contradicción con la imagen de hijo sensible que pretende salvar a su padre injustamente acusado. La agresividad demostrada por Pedro Bordaberry borró todo posible sentimiento de comprensión y de compasión que eventualmente podría haber despertado en la teleaudiencia.

En segundo término, llamó la atención la solidaridad demostrada por sus correligionarios hacia el ex candidato a intendente. El Partido Colorado cerró filas, prácticamente sin excepción, resaltando la «valentía» de Bordaberry hijo; y muy apresuradamente aceptaron la supuesta prueba de la inocencia del golpista en los crímenes de Zelmar y El Toba. Con una diligencia llamativa, los principales referentes del coloradismo consideraron que las grabaciones presentadas por Bordaberry y sus insultos reiterados a Michelini operaron el milagro de exculpar al dictador Bordaberry.

Con esa actitud, el Partido de Rivera ha dado un paso más hacia la derecha, en caso de que esto fuera posible, y parece haber optado por representar a la derecha política nativa para convertirse en el símbolo del conservadurismo; tal vez está dispuesto a disputarle ese espacio al lacallismo. Despojado de todo rastro de batllismo (con la excepción de Flores Silva y Ope Pasquet), el Partido Colorado se aproxima así al más rancio y primitivo riverismo.

Y finalmente, hay que reconocer que la trampa tendida al senador Rafael Michelini operó como un bumerán y sirvió para que se hablara más y se profundizara en el asunto. Al respecto, valen las puntualizaciones efectuadas por el propio Michelini y por el secretario de la Presidencia, doctor Gonzalo Fernández, en cuanto al alcance y las circunstancias en que expresaron lo que parcialmente hizo público el doctor Bordaberry.

En lo que tiene que ver con la situación del secretario de redacción del semanario Búsqueda, corresponde efectuar algunas puntualizaciones. Primeramente, es preciso señalar que el INAU tiene la obligación de investigar toda denuncia  anónima o no  sobre violencia contra niños. De otro modo, estaríamos ante una grave omisión de sus funciones específicas.

Pero más allá de la veracidad o la falsedad de dicha denuncia, lo que resulta inadmisible es la forma grosera en que se ha explotado el hecho, pretendiendo hacer aparecer al semanario como una víctima de un supuesto autoritarismo presidencial. El episodio ha sido aprovechado por Búsqueda para denunciar un supuesto plan maquiavélico de represalias contra el semanario «independiente».

La maniobra de Búsqueda es muy burda. Casi tanto como la de Pedro Bordaberry. *

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