Nueva política energética

Fruto de una falta de planificación y de una total irresponsabilidad de los gobiernos anteriores, el Uruguay se encaminaba hacia el colapso energético.

En materia de generación de energía eléctrica la última central instalada fue la de la Tablada en 1992 y pese al aumento anual acumulado del consumo nada más se hizo. El episodio vivido en la última sequía nos puso al borde del colapso. Si Argentina y Brasil no nos hubieran vendido, se habrían producido drásticos cortes –estuvimos al borde de ello– porque a dichos países no les sobraba.

En este año y medio, el gobierno progresista superó la situación construyendo la central de Puntas del Tigre cuya potencia es de 200 megavatios y se sigue avanzando en la materia construyendo el futuro. UTE ha llamado a interesados: en construir parques eólicos para generar energía eléctrica, en construir pequeñas represas hidroeléctricas y en construir centrales de generación en base a la biomasa (leña, cáscara de arroz, etc.). Es que el futuro se planifica para abordarlo con responsabilidad.

También se está en el proceso de una nueva conexión con Brasil que implica la instalación de una planta conversora dado que la frecuencia de la corriente en el vecino país es diferente a la nuestra. Esto representará una gran inversión que permitirá una mayor diversificación lo cual nos dará una mayor independencia.

Nada se hizo por tener producción asegurada. Se llegó al colmo de que, no disponiendo de petróleo, los directorios anteriores de ANCAP compraron estaciones de servicio para distribuir, llegando a vender más barato que el valor de compra. Los uruguayos perdimos 250 millones de dólares por los negocios de ANCAP en la Argentina.

Este gobierno va revirtiendo también esta situación. Vendió acciones de las estaciones de la Argentina, se asoció con PDVSA y no hay pérdidas.

El actual directorio tiene bien claro que nuestro país tiene que asegurarse producción. Gracias a ventajosos acuerdos con Venezuela, Uruguay dispondrá de un pozo petrolero en dicho país. Paralelamente, ANCAP tiene proyectado asociarse con Petrobras u otra petrolera para la prospección en la plataforma marítima uruguaya, donde se han descubierto reservas de hidrocarburos, inversión que el Estado uruguayo no está en condiciones de hacer solo por las deudas que le han dejado.

Los acuerdos con Venezuela permitirán ampliar la refinería de La Teja y hoy se le compra en ventajosas condiciones de financiación.

Hoy ya es una realidad el proyecto sucroalcoholero en Bella Unión, y mientras tanto se promueve el uso de biodiesel y otras energías renovables.

Estamos recuperando al país, estas son las realidades. *

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