¿De qué hablamos los uruguayos?

El Secretario de RR II del Partido de la Revolución Democrática de México, Saúl Escobar, realizó una ponencia en el Seminario del Foro de San Pablo «Experiencias de Gobierno de los Partidos de Izquierda y Progresistas de América Latina y el Caribe», actividad organizada por el Frente Amplio los días 17 y 18 agosto de este año.

Básicamente propuso analizar lo siguiente: ninguna política de sostén social a sectores de la sociedad considerados pobres o muy pobres, puede sustituir la política del empleo de calidad. Las políticas de emergencia son una respuesta parcial, urgente, por lo tanto una acotada intervención en la salida a problemas muy graves que ponen en riesgo la integridad y la vida de personas, sobre todo las más vulneradas por una desigual distribución de la renta nacional.

El gobierno nacional deberá encarar desde el Poder Ejecutivo y el Parlamento la brutal desigualdad en la distribución de la renta nacional. Lo deberá resolver el PIT-CNT en su próximo 9º Congreso. El gobierno nacional deberá asumir que esta distribución desigual pronunciada de salarios y jubilaciones lo involucra de tal manera que se hace necesario sincerar su análisis: los que fijan para sí mismos salarios valuados en decenas de miles de pesos, legislan para establecer un Salario Mínimo Nacional absolutamente irrisorio.

Dos boletos diarios en Montevideo se llevan un tercio del Salario Mínimo Nacional. Las direcciones sindicales –como la de Adeom Montevideo– han llevado siempre, más allá de los cambios de orientación, una política corporativa que a través de los aumentos porcentuales de salario, beneficia siempre a los salarios medios y altos. Se comprende: el 10 % de 3.000 es 300 pesos, pero el 10 % de 30.000 es 3.000 pesos uruguayos.

Hace poco salió un estudio realizado en la República Argentina: el 80% de las familias pobres de ese país tiene entre sus integrantes al menos una persona que recibe un ingreso por trabajar o por ser jubilado. Es decir, la inmensa mayoría de los pobres son trabajadores, no son desocupados, no son considerados marginados. ¿Qué dan los estudios en el Uruguay, donde el Salario Mínimo Nacional es el 50% del de la Argentina?

Es urgente encarar esta discusión que   además   afecta todo el desarrollo del mercado interno. La población trabajadora es la gran movilizadora de las fuerzas productivas. La concentración de los ingresos en la empresas trasnacionales, lo que resta de la burguesía uruguaya, ampara a un sector importante de la clase media uruguaya. Pero existe un abismo, una especie de dictadura económica y social contra una parte importante de nuestra población, la que no encuentra acceso a una alimentación equilibrada, a servicios educativos de calidad, a vivienda digna o servicios sanitarios y recreativos.

La población explotada y marginada por el sistema no encuentra  aún   quien la defienda. Deberá aprender a hacerlo por su propia iniciativa. Algunos sindicatos, como los metalúrgicos, han comenzado a proponer y movilizarse por un salario mínimo para los trabajadores industriales. No es posible hablar de democracia y progreso nacional si no se atiende esta condición de los trabajadores y trabajadoras pobres, con marcada, pronunciada desigualdad en sus remuneraciones. Los Consejos de Salarios no se están mostrando como el instrumento idóneo para responder a esta necesidad en toda su dimensión.

En una nota de la periodista María Inés Obaldía el Presidente Tabaré Vázquez habló   corría el año 2005 – de la necesidad de generar empleo estableciendo la distribución de la horas de trabajo entre más trabajadores a través de abreviar las horas destinadas a la jornada laboral. La propuesta respondía al desarrollo tecnológico aplicado a la producción. Una propuesta justa, no sólo para generar empleo sino para que el progreso humano quede puesto al servicio de todos. Los ministros, parlamentarios, el Frente Amplio, aun los sindicatos, hicieron oídos sordos a quizás la propuesta más removedora realizada desde el Poder Ejecutivo. Tampoco el Presidente volvió sobre el asunto.

El Presidente de la República solía terminar algunas de sus intervenciones con una pregunta: «¿Dónde dormirán los pobres esta noche?». Es necesario debatir y encarar lo esencial en este país que alguien denominó «de la cola de paja». La pregunta que se hacía Tabaré Vázquez sigue sin respuesta. La clase media uruguaya  que tiene conciencia sobre su existencia y función en la sociedad uruguaya   debería desde el ámbito académico encarar en forma analítica, científica, objetiva, este parteaguas social. El intendente R. Ehrlich ha tomado un informe que dice que 100.000 montevideanos, en los últimos ocho años, han abandonado las áreas centrales de Montevideo, para trasladarse a barrios y viviendas precarias en la periferia de la ciudad. En realidad: ¿de qué (no) hablamos los uruguayos? *

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