El progresismo en el Parlamento
En los 18 meses que llevamos de gobierno, hemos escuchado muchas críticas diversas desde la oposición y otros ámbitos respecto a la baja cantidad de leyes que el Parlamento ha aprobado hasta el momento. Y puede ser que sea así. Sinceramente, no dispongo de cifras comparativas a nivel cuantitativo.
Pero esto me lleva a una necesaria reflexión: la de ver como afecta e influye la idea de lo cuantificable, de lo mensurable, de lo más «económico» por sobre otros abordajes posibles de la realidad. No nos podemos ni nos debemos engañar, vivimos en un cultura inmersa acostumbrada a medir y juzgar resultados en base a datos cuantificables, mediante sistemas de ecuaciones.
Y me pregunto, ¿que pasa con lo que no es tan fácilmente reducible a números?. Me refiero, por supuesto, al tema de la calidad, el aspecto cualitativo de la realidad, que muchas veces queda solapado por las cuestiones más mensurables. Y hoy me voy a enfocar en la realidad a nivel parlamentario, pero en alguna otra ocasión, prometo encarar este asunto desde el punto de vista de gestión de gobierno y admninistrativo.
Si les parece una locura o una aberración lo que estoy diciendo, basta con ponerles un ejemplo que se cae por su propio peso: si la cuestión de fondo pasara exclusivamente por una cuestión de cantidad de leyes aprobadas, sencillamente en la bancada del FA podríamos dedicarnos a poner y cambiar de nombre a escuelas y liceos todas las semanas; lo que seguramente nos permitiría llegar al final de la actual legislatura con un número récord de leyes presentadas y aprobadas que nadie podría discutir.
Ahora, y con todo el respeto que siento por esa parte de la actividad legislativa, ¿qué hay de la calidad de las leyes?, ¿cómo medir su importancia e impacto social, político y económico?. ¿Qué es más deseable?, ¿un Parlamento que vote un número impresionante de leyes menores e insignificantes a nivel nacional?, ¿o uno que apruebe menos leyes pero de mayor volumen e importancia para toda la nación?.
Personalmente y con la subjetividad que ello implica- considero que a nivel cualitativo el actual Parlamento viene cumplimiento más que satisfactoriamente su función de legislar. Un rápido repaso de leyes significativas aprobadas: la Ley de creación del MIDES y de implementación del PANES, la Ley de Fuero Sindical, la Ley de Humanización del Sistema Carcelario (tal vez, la ley menos leída y más criticada en la Historia del país), la Ley de Presupuesto, la Ley de regulación del trabajo doméstico, la Ley Contra Violencia en el Deporte, la Ley que permitió a OSE recuperar el control del servicio público de agua potable y saneamiento en Maldonado; solo por nombrar las más relevantes.
A estas, leyes ya aprobadas y vigentes, deben sumarse las 4 grandes reformas impulsadas por el actual gobierno: la Tributaria, la del Sistema Nacional Integrado de Salud, la de Educación, y la de reforma del Estado.
También deben sumarse aquellos proyectos de ley que están actualmente a estudio en diversas comisiones parlamentarias (por ejemplo, la reforma de la Ley Orgánica Municipal vigente desde 1935, la Ley de Financiación de los Partidos Políticos) y las que cuentan con media sanción parlamentaria (Rendición de Cuentas, Ley de Reparación a perseguidos políticos, Ley Reglamentaria del artículo 262 de la Constitución que habilita a la creación de emprendimientos mixtos de los municipios con empresas privadas-, etc).
Precisamente, la semana pasada en el Senado aprobamos 2 proyectos de singular importancia, uno, en el Plenario de la Cámara; y el otro, en la Comisión de Constitución y Legislación.
El primer proyecto, reconoce y regula las uniones concubinarias, mientras que el 2º proyecto excluye a los ex Dictadores de las honras fúnebres correspondientes a los Presidentes de la República. Una es importante ya que implica reconocer finalmente- un nuevo hecho social, como son los nuevos arreglos familiares; mientras que la otra ley será importante sobre todo a nivel simbólico: parece lógico que aquellos mesiánicos gorilas que usurparon en forma violenta e ilegal el poder, y mandaron detener, torturar, desaparecer y matar gente, no puedan gozar de los honores fúnebres de quienes ejercieron la Presidencia de la República en forma legal y legítima.
Ambos proyectos nos permiten reflexionar sobre cual o cuales- deben ser las funciones del legislador. Teóricamente, las posibilidades van desde el legislador actuando como un representante «espejo» de la sociedad, hasta que la representación es una delegación del poder del representado hacia el representante. En la práctica, los legisladores nos movemos en una zona intermedia entre ambos extremos teóricos.
Los cientistas políticos Almond y Powell en su estudio sobre los sistemas políticos, establecieron que la materia prima para la toma de decisiones consiste en una serie de insumos (inputs) que manifiesta la sociedad y pernean al sistema político, que debe articular las tensiones que surgen a raíz de las diferencias entre insumos diferentes y muchas veces contradictorios.
Dichos insumos pueden ser de 2 tipos:
1º- Demandas: que pueden ser de bienes y servicios; de regulación de conducta; de participación política; y de comunicación.
2º- Ayudas: que pueden ser de tipo material de obediencia a las normas legales; de participación política; de comunicación y manifestaciones.
Los sistemas políticos democráticos se relacionan y vinculan con otros sistemas sociales, y actúan como reguladores de esas demandas convertidas en insumos mediante su procesamiento y la consecuente producción de resultados (outputs). *
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