Sanguinetti tergiversa la historia

Con su acostumbrada soltura, el martes de noche vimos a Julio María en TV exagerar –y mucho– llevado tal vez por su pasión partidaria «colorante», atribuyendo buenas cosas a su colectividad que por cierto son creaciones de los Blancos. Por ejemplo cuando dice que los logros sociales y seguridades jubilatorias fueron coloradas, se olvidó, ¡vaya amnesia!, que las Cajas de Jubilaciones las creó Lorenzo Carnelli que fue nacionalista. Posteriormente afirmó que la legislación progresista de protección al obrero y trabajadores fue en su totalidad obra de don Pepe y su batllismo.

Es obvio que se «le fue la mano» en el proselitismo fanático. La Ley de ocho horas fue de L.A. de Herrera y Carlos Roxlo. Como también la Ley de Aguinaldos. «Casualmente», blancos ambos. Destacó además, la vocación libertaria de su Partido Colorado. ¡Tendrá que revisar su memoria! Todos los golpes de estado en el país fueron dados por los colorados incluyendo al batllismo como sector. Cuestas da el suyo con el apoyo (concreto y firmado) por el entonces senador don José Batlle y Ordóñez, y el propio Baldomir en la década de los cuarenta lo hace con el diario El Día y todo su batllismo respaldando. Por citar los más notorios. Pero además, todos los «golpes» del siglo XIX fueron dados con apoyos imperiales sin excepción.

Incluido el de Venancio Flores (General Añamembui) de la mano del asesino Mitre y el imperial Tamandaré en el conocido martirologio de Paysandú y su glorioso Gral. Leandro Gómez. Ni olvidar que los nueve años del sitio al mal llamado gobierno de la Defensa, lo fue por el apoyo de las flotas francesa e inglesa acantonadas en la rada de Montevideo. Son interesantes las impresiones del almirante Leblanc en su entrevista con don Frutos. «Me recibió tan bien que me pidió hacerlo con un «l’accolade» (clásico beso francés en las mejillas) en signo de amistad y reconocimiento por nosotros», de despedida. Puede pensarse por algún blanco fanático, que el Pardejón era bastante alcahuete y arrastrado. Cierto es también, que don Frutos supo ser teniente de Artigas, igual que otros como los libertadores Lavalleja y Oribe, Otorgués, Andresito. etc … Pero con una «pequeña» diferencia. Cuando don José cae en desgracia y es perseguido, el único que pide su cabeza al entrerriano Ramírez, el mayor y más pertinaz enemigo, fue justamente el Pardejón Rivera como se le decía en la época. «Acaben con el bandido Artigas, único responsable de todos los males que sufren nuestros pueblos», firmado: don Frutos. Y en cuanto a resultados en problemática «moderna», no es simpático vestirse con «todas» las «plumas del grajo». Nadie le quita a Julio María el haber luchado por la actual salida democrática. Pero estuvo lejos de parangonarse con Wilson en el exterior y a su vuelta, igual que el Padre Oribe en su tiempo, a pacificar el país en su vital «oración» de la Explanada Municipal. ¿Se acuerdan?

De cualquier manera, si desea festejar el cumpleaños, ¡que sean Ud. y los suyos muy felices! *

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