La Isla de la Caridad
Cuando la patria fue invadida por el imperio de Brasil (Tamandaré y los suyos), el asesino Mitre y la canalla colorada arrasando la heroica Paysandú para hacerse ilegítimamente del poder, Leandro Gómez gestionó y mandó a las mujeres, niños y enfermos a la Isla de la Caridad ubicada al frente cercano del sitio. Leíamos el aviso de que se vende a particulares.
Si bien tengo entendido que la isla es argentina y territorialmente carece de valores demasiado útiles, más allá de los turísticos de ir a comer un asado o pescar, es en gran parte cenagosa, tiene para la patria Oriental valores emblemáticos muy sensibles y emocionales como el de haber sido un pedazo de tierra pequeño pero muy representativo, para el Partido Blanco y de toda la ciudadanía que ama al paisito y admira sus más sacrificadas, sangrientas y brillantes gestas.
Paysandú y sus héroes victimados es un hito tal vez de los más grandes del sentimiento de patria en la conciencia de sus hijos, con el pasado y el futuro, del amor por la tierra, su libertad y soberanía. Sin perjuicio del más repulsivo desprecio no sólo por los imperios depredatorios sino y fundamentalmente por los traidores que la hollaron por la mera ambición de poder. Todo el entorno de la Heroica, la Isla de la Caridad también lo es, emocionalmente nos pertenece.
Es obvio, que al ser como se dijo territorio de otro país, no se puede irrumpir materialmente con homenajes y medidas materiales sin el permiso correspondiente ajeno. Pero no me caben dudas de que montones de buenos federales que hay en la Argentina, sentimentalmente partidarios del gran Restaurador Don Juan Manuel de Rosas, aplaudirán la idea.
El Honorable Directorio debiera tener en cuenta, doy la sugerencia, para ingeniarse motivando un sentimiento por cierto muy respetable y elogiable que el Partido siente y atesora en el alma de todos los blancos y buenos orientales, originando algún evento al respecto. La Isla de la Caridad no es una isla cualquiera. Y aunque no sea uruguaya integra las mejores y más sentidos afectos nacionales. Desde sus orillas, las familias veían caer con dolor indescifrable, limbados por la gloria, a hijos, esposos y abuelos rodeando al héroe y los suyos, en defensa de los mejores valores de la patria. La libertad, la dignidad y su soberanía pisoteadas por la ambición, el despotismo y la crueldad depredatoria de los imperios y los traidores.
Los blancos conmemoran el centenario de Masoller y los 170 años de nuestra fundación como partido político. Dentro de este marco de festejos, siempre latente en nuestras emociones, vale por cierto mirar hacia esa modesta isla emblemática que fue refugio familiar y hospitalario de quienes se inmortalizaron defendiendo la patria. *
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