El doble salto mortal sin red
El presidente de Brasil en ejercicio de la presidencia pro témpore del maltrecho Mercosur parece nos dio permiso para hacer lo que siempre tuvimos el derecho, un permiso que por otra parte él por sí mismo, no tiene capacidad jurídica para conceder, ya que de ser necesario, este solo podría ser dado por todos los países miembros del Mercosur, cuyos socios plenos ya son cinco.
El Presidente Vazquez fue a Brasil, e hizo bien en ir porque los mano a mano siempre son buen instrumento. En fugaz visita se entrevistó con el reelegible Lula, quien en realidad como lo habíamos anunciado hace ya tiempo, no le dijo nada especifico en concreto, ya que «autorizó que sigamos adelante con las negociaciones comerciales siempre que estas no afecten el Mercosur».
Eso lo supimos siempre, así que Lula, cuidadoso alumno de Itamaraty, no dijo nada que nadie pueda reprocharle, ya que nada específico y circunstanciado autorizó a Uruguay que haga, quizás porque le conviene que esto avance y porque además -pequeño detalle- jurídicamente carece de capacidad para autorizarnos nada, ya que estas son resoluciones del colectivo Mercosur y no del presidente pro témpore.
Kirchner le dijo ayer nomás en Brasilia a Lula, que había que dejar que Uruguay negociara un tratado comercial bilateral con Estados Unidos y allí nomás le puso la camiseta de la selección argentina al presidente de Brasil, que sonriente posó para la foto. Dijimos entonces que esto sería así, porque tanto Argentina como Brasil necesariamente harían convenios bilaterales por lo menos con los Estados Unidos, Europa, China o India por nombrar algunos de los más seguros. La alternativa evidente sería quedarse fuera del mercado internacional y del comercio mundial a gran escala.
No resulta fácil en el barrio sur de nuestra América, ver a Chile con tratados de libre comercio funcionando o a punto de culminar, con Estados Unidos, China, Costa Rica, Panamá, Corea, Nueva Zelanda, Singapur, Colombia, Perú y la Unión Europea entre otras tantos, que dejan a los demás fuera de juego. El tema es simple. Habiendo tratado bilateral, los precios de exportación y venta en destino son mucho más bajos por las desgravaciones totales de aranceles, que naturalmente se reflejan en contra del precio final del producto procedente de un país sin tratado de libre comercio de por medio.
Dicho en buen romance, el que tiene acuerdo de libre comercio vende más barato y por ende vende más. El que no tiene tratado de libre comercio que lo ampare, vende más caro y en consecuencia vende menos, y menos también puede crecer y vender el trabajo en casa de su gente, sin que tengan que emigrar buscando empleo.
Por eso ni Brasil ni Argentina le piensan dar esa ventaja por ejemplo a chile, un Chile que solo de cobre vendió en el año nueve mil millones de dólares de los que el diez por ciento, -novecientos millones de dólares- van por normativa interna -según se informa- destinados a las fuerzas armadas que entre otras cosas tendrán su propio satélite de control territorial de la región, por lo que el equilibrio de esta absurda competencia armamentista en medio de la pobreza se torna aun más inaceptable..
Son ecuaciones simples. Más allá de la tarjeta amarilla a domicilio del canciller de Brasil cuando vino hace muy poco tiempo atrás al Uruguay y nos advirtió sobre no hacer acuerdos bilaterales de este tipo, dijimos entonces y lo afirmamos hoy que si no se hace en bloque, cada miembro del Mercosur lo hará por separado.
Más allá de los discursos rimbombantes de Mar del Plata y su cumbre, donde se le dijo No en bloque, a los Estados unidos en su presencia y luego se le recibió en Brasil con bombos y platillos, mientras nosotros firmamos acuerdos de puño y letra del canciller con el Presidente al lado. Ahora así de golpe, venimos a saber lo que presumimos siempre. Brasil está negociando su propio acuerdo y seguramente Argentina está haciendo lo propio, porque si no lo hacen pronto, Chile les tomará una ventaja inalcanzable.
De Venezuela ni hablar, el dislate de su incorporación plena y urgente al Mercosur por la ventana ya la hemos comentado, pero Chávez es un mundo aparte. El tío rico de la región flotando en petrodólares que le provee principalmente un Estados Unidos al que considera su enemigo en los discursos y que le permiten subsidiar a Cuba y al mismo tiempo comprar toda la deuda soberana a la Argentina, o a quien le plazca en el mercado abierto. Y todos tan felices con la deuda externa soberana, en manos de otro estado soberano.
De un ALCA negociado por todos juntos: nada. Ahora vamos de a uno a negociar porque se comprueba que hacerlo resulta inevitable. Desde allí los trapecistas de la política exterior de la región hacen un rápido doble salto mortal y sin red, con la esperanza de caer parados sobre el vagón final del mentado tren de las oportunidades comerciales.
Entonces por su orden aparecen los eslóganes.
-Al principio, acuerdo de libre comercio: de ninguna manera.
-A los pocos días: acuerdo de libre comercio sí cómo no, imprescindible, pero siempre y cuando no afecte nuestra soberanía.
-Pocos días después: viene el canciller de Brasil y nos dice: fuera del Mercosur nada de negociación bilateral.
-En estos días: En Canoas nos dice Lula: acuerdo de libre comercio bilateral sí, cómo no, pero siempre que no «dañe el corazón del Mercosur».
-Es más, allí se le informó a Vázquez que Brasil ya está negociando bilateralmente acuerdos con India y con Sudáfrica.
Lo dicho fue una afirmación sin contenido explícito, un saludo a la bandera que no dice nada así está actuando la región- si no, basta con ver el fallo absurdo por unanimidad del Tribunal del Mercosur, cuando increíblemente afirma que el gobierno argentino actuó de buena fe, cuando omitió cumplir con su obligación y alentó a los sitiadores, con gobernador y aduaneros incluidos, a que se sitiara a Uruguay por todo el litoral durante meses. Pero esa es otra historia.
Hace diez años, escribimos que no se trataba de cualquier integración. Hoy sostenemos que tampoco se trata de cualquier tratado de libre comercio que nos deje a la intemperie. La alternativa es poner lo mejor de nosotros mismos, para superar juntos y mejor el inevitable desafío. *
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