La Lengua no es de trapo

¿Una renuncia prolongada?

La semana pasada me sobresalté al leer la siguiente información: «El jerarca estará renunciando el próximo lunes a su cargo en la IMM».

Me desacomodó tratar de imaginar un acto de renuncia que dure en el tiempo. En efecto, abandonar un cargo, cesar, son acciones que, a diferencia de otras como jugar, dormir o comer (por no citar sino algunos ejemplos), no tienen una duración en el tiempo ni se repiten con cierta frecuencia. El acto de dimitir se concreta en pocos instantes, cuando un funcionario presenta su dimisión o su renuncia (escrita u oral) a su superior, lo que no puede llevar más de unos minutos. Puede sí decirse que alguien está pensando en renunciar, o que está redactando su renuncia pero no que está o estará renunciando. Puedo decir que Tabaré Vázquez está ejerciendo el cargo de presidente, pero sería medio disparatado decir que el 1 de marzo de 2005 Tabaré estuvo asumiendo la Presidencia.

Me permito recordar a los lectores que el gerundio es una forma verbal que sirve para expresar, en primer lugar, una acción que dura o se repite en el tiempo; en estos casos se construye con ciertos verbos como estar, ir, venir: «Antonio estaba trabajando»; «Es un fenómeno que ha venido ocurriendo con frecuencia»; «Voy mejorando»; «Vamos cantando»; «Defensor iba ganando»; «Está lloviendo»; «Mañana a esta hora estaremos durmiendo».

Por lo expuesto, el enunciado en cuestión debería haberse redactado de la siguiente manera: «El jerarca renunciará el próximo lunes a su cargo en la IMM»; o si no: «El jerarca presentará renuncia a su cargo el próximo lunes».

Ya que estamos, reitero otros usos del gerundio que nunca viene mal refrescar. Esta forma verbal cumple funciones de complemento circunstancial de tiempo, modo, medio, causa o condición. «Buscando el paraguas, encontré el libro» (tiempo); «Salió corriendo» (modo); «La experiencia se adquiere viviendo» (medio); «Sabiéndose observado, Jorge simuló indiferencia» (causa); «Madrugando, podremos llegar a tiempo» (condición).

En todos los ejemplos, se advierte que la acción expresada por el gerundio es simultánea o anterior a la del verbo principal, nunca posterior como en la siguiente construcción errónea, tan habitual: «La delegación partirá mañana a las nueve llegando a Colonia sobre el mediodía»; aquí no hay más remedio que conjugar el verbo llegar y decir «La delegación partirá mañana a las nueve y llegará a Colonia sobre el mediodía».

Tampoco es correcto el uso del gerundio en lugar de una subordinada relativa: «El PE emitió un decreto prohibiendo ingerir alcohol en la vía pública», cuando lo que corresponde es «…un decreto que prohíbe…».

–Pero aquí no estamos en la vía pública, así que déjese de gerundiar y mandando la vuelta.

–¡Qué lo parió! *

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