El revestimiento y la revista
El miércoles 6 pudo leerse en nuestro diario una información sobre el alejamiento de Alberto Rosselli de la IMM y su incorporación a la OPP. El asunto no revestiría mayor trascendencia si no fuera porque estaba redactado de la siguiente manera:
«Alberto Rosselli estará renunciando el próximo lunes a su cargo de director municipal de Promoción Económica e Integración Regional, quien en los próximos días pasará a revestir en la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP)».
¿Cuál será la función que cumplirá Rosselli en la OPP? Esa sí que es brava, porque revestir tiene varios significados y no acierto a comprender cuál de ellos corresponde al caso en cuestión.
1)Puede ser que se dedique a ponerle el sobretodo al economista Carlos Viera, ya que en su primera acepción revestir es vestir una ropa sobre otra.
2)También puede ser que el ex jerarca municipal sea medio oficial albañil y haya sido contratado para revestir paredes con azulejos, por ejemplo.
3)Si no, no me extrañaría que se ocupe de engalanar con recursos retóricos (tercera acepción) los áridos comunicados de prensa de la oficina.
4)De no ser así, mucho me temo que su misión en esa repartición estatal consista en disfrazar (cuarta acepción) los datos de la realidad económica.
5)Descarto que el verbo se haya usado en su quinta acepción (afectar o simular, especialmente en el rostro, una pasión que no se siente) ya que el ciudadano Rosselli es reconocido por su sinceridad y su honradez republicana.
6)Como Rosselli es un ser humano y no una cosa, la sexta acepción (presentar una cosa determinado aspecto, cualidad o carácter) no es aplicable al caso; nadie podría sensatamente pensar que Rosselli reviste importancia o gravedad, tal como suele decirse de algún asunto, problema o coyuntura, ¿verdad?
Y finalmente, como no está construido como pronominal, debemos desechar las tres acepciones finales:
7)Imbuirse o dejarse llevar con fuerza de una idea.
8)Engreírse o envanecerse con el empleo o dignidad.
9)Poner a contribución, en trance difícil, aquella energía del ánimo que viene al caso: Me revisto de coraje para enfrentar la situación.
Con las neuronas a punto de agotarse en mi intento de desentrañar el arcano significado del enunciado, a punto ya de resignarme y abandonar las especulaciones y conjeturas al respecto, la luz se hizo en las tinieblas de mi alma azorada: ¡El verbo no es revestir sino revistar! Claro, ¿cómo no me había dado cuenta antes? Rosselli pasará a integrar los cuadros o la plantilla del organismo.
Sin embargo, para mi sorpresa, la Real Academia no registra esa acepción; de revistar, el mataburros sólo nos dice: «ejercer un jefe las funciones de inspección»; y también «pasar una autoridad ante las tropas que le rinden honores», lo que conocemos como pasar revista.
Así que ya sabe, a buscar otro verbo para expresar el concepto de integrar un organismo.
–Mientras buscamos ese otro verbo, ¿qué le parece si nos tomamos la penúltima?
–¡Qué lo parió! *
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