Mentiras en la lucha contra el terrorismo
La revista digital Rebelión acaba de publicar una nota del conocido ensayista William Bloom acerca de la realidad actual de la política estadounidense y de los desbordes de autoridad que se perpetran en nombre de la lucha contra el terrorismo.
El trabajo está constituido por una serie de testimonios, mayoritariamente de funcionarios del gobierno de George Bush, que dan pruebas contundentes acerca de las ideas, los métodos y la ausencia absoluta de escrúpulos por parte de los actuales ocupantes de la Casa Blanca.
En síntesis lo que se podría adelantar sería que hasta ahora el gobierno de los EE.UU. ha utilizado la información obtenida por diversos medios, como la infiltración, la provocación, etc., para usarla en operaciones de impacto político. No ha habido el menor escrúpulo para detenerse ante la mentira, el falseamiento de los datos o las acusaciones infundas.
Refiriéndose al espectacular «descubrimiento» de un plan terrorista en Gran Bretaña, cuando se anunció que un grupo se proponía incendiar una veintena de aviones que volaban entre Inglaterra y los Estados Unidos, el ensayista sostiene: «Como es típico en los cuentos de miedo sobre terroristas, es muy probable que los individuos arrestados en Gran Bretaña el 10 de agosto sean culpables de lo que George Orwell, en 1984, denominaba ‘crímenes de pensamiento’. Lo que es lo mismo, realmente NO han hecho nada. Como mucho, han pensado en hacer algo que el gobierno etiquetaría como ‘terrorismo’. Quizás ni siquiera pensamientos serios, quizás simplemente estaban descargando su ira por el papel excepcionalmente violento que han jugado Gran Bretaña y EE.UU. en Oriente Medio y pensando en alto lo bueno que sería devolver algo de esa violencia a Bush y Blair. Y entonces sucede, el momento fatal que arruinará sus vidas para siempre… sus palabras llenas de ira son escuchadas por la persona equivocada, quien los denuncia a las autoridades. (En el caso de las inundaciones en Manhattan, los peligrosos ‘terroristas’ hicieron comentarios en un chat de Internet sobre volar algo)».
Gran parte de la reflexión del artículo de Bloom remite a las consecuencias que, en la calidad de vida y en el sistema de garantías civiles y políticas que supone la democracia, está teniendo el conjunto de medidas represivas instaladas a nombre de la lucha contra el terrorismo.
Después de pasar revista a varios de los más truculentos anuncios de las autoridades norteamericanas descubriendo «complots» y espeluznantes amenazas, Bloom describe la detención en febrero de tres acusándolos de terrorismo. Y lo hace en estos términos:
«Y los tres hombres arrestados en Toledo, Ohio, en el pasado febrero fueron acusados -¿están preparados, lectores?- de tramar el reclutamiento y entrenamiento de terroristas para atacar a las tropas de EE.UU. y sus aliados en el extranjero. Tenemos que agradecer el habernos salvado de este horror a un testigo pagado por el FBI. Ha sido informador del FBI durante cuatro años, y posiblemente le pagaban por cada nueva pista que facilitaba».
Refiriéndose a la creciente culpabilización de pensamiento que tiene lugar en los EE.UU., que es uno de los centros de su preocupación, comenta: «Debe de haber millones de personas en EE.UU. y en todo el mundo que albergan pensamientos sobre ‘actos terroristas’. Yo puedo ser uno de ellos también cuando leo algo sobre alguna reunión que van a celebrar Bush, Cheney y diversos neoconservadores. Teniendo en cuenta el horror diario en Irak, Afganistán, Líbano y Palestina últimamente, que no ocurriría si no fuera por el gobierno de EE.UU y sus aliados, el número de personas que albergan dichos pensamientos debe estar multiplicándose rápidamente».
La claridad de pensamiento junto con la franqueza son puntos fuertes en la prosa del ensayista citado. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad