Cuestionada la libertad de cátedra
Hemos asistido en los últimos días a destempladas declaraciones y fuegos de artificios procedentes de algunos sectores del espectro político, condenando a un profesor porque en un ámbito de nivel terciario expresó libremente su opinión en el ejercicio de la libertad de cátedra, sobre un tema de la historia reciente de nuestro país.
Se llegó hasta pedir la destitución del mismo por parte de un actor político, porque no coincidió con la valoración del profesor en torno a qué fue antes: si la guerrilla o la represión.
En el sustrato de estas manifestaciones parece haber un sedimento de que debe haber una historia oficial y que la misma debe ser coincidente con la de algunos actores que cuestionan la opinión del docente.
Promover una historia oficial desde cualquier posición que se ocupe en la vida de la sociedad, atenta contra el espíritu científico y la libertad de opinión y por lo tanto poco favor se le hace a la Democracia .
Si fue antes la represión que se vivió en nuestra sociedad o fue antes la guerrilla que operó en la misma, si fueron simultáneas, si una fue consecuencia de la otra, si ambas se retroalimentaron, si la guerrilla sirvió como excusa para reprimir , no es el motivo de esta nota. Sí puede afirmarse que hay hechos que alimentan las distintas interpretaciones, una de las cuales es la que mencionó el prof. Carlos Demasi. ¿Tiene derecho el citado docente a expresar cuál es su postura? Rotundamente sí, no hacerlo sería una deshonestidad intelectual. La libertad de expresión y la libertad de cátedra felizmente existen en nuestro país. Se recuperaron con la reinstauración de la Democracia.
En medio del ruidaje mediático que algunos promovieron, no faltan quienes quisieran que quienes piensen distinto sean destituidos, o se les cercenen sus funciones o se autocensuren, fomentándose el dogma y el autoritarismo, factores que cuestionan el pluralismo, la diversidad y la democracia misma.
No podemos dejar de mencionar aquí la íntima relación entre la laicidad y la libertad de cátedra, dos caras de una misma moneda. Socavar una implica socavar la otra. La Historia no es una ciencia exacta, no obstante lo cual el historiador sabe de la importancia de operar con espíritu científico investigando, con total apego a los hechos y a lo documental que es lo que permite establecer aseveraciones respetables. Pese a lo anterior, existe en el estudio de los procesos históricos el espacio para las interpretaciones, las que generan credibilidad en la medida que los hechos así las avalen y que implican la posibilidad de posturas diversas. No se trata de ignorar las posturas diferentes a las nuestras, se trata de confrontarlas, de que la laicidad rija plenamente.
No obstante ello, el subjetivismo propio de los seres humanos algunas veces va cargado de falta de tolerancia y de respeto, y entonces se pretende perseguir al que piensa distinto. Es una reacción primitiva que impide la aproximación permanente a la verdad. No deja de haber en este coro de manifestaciones mediáticas cargadas contera un profesor, el rechazo de algunos que no quieren la enseñanza de la historia reciente, de quienes prefieren la ignorancia a la confrontación de opiniones. ¿Temor a que se conozcan hechos y opiniones? ¿Debilidad de posturas?
Para rechazar la historia reciente se ha esgrimido que por ser vivida la carga de subjetividad personal impide aproximarse a un conocimiento lo más objetivo posible. No habrá riqueza más grande para el intelecto en esta materia, que conocer los hechos y las variadas interpretaciones que puedan surgir de ellos.
También la historia pretérita registra posturas distintas. En ese sentido ¿cómo valoramos los hechos del Monzón de 1825 que tuvieron como protagonistas a Lavalleja y Rivera? ¿Y la revolución de 1904? ¿Y el sistema colegiado que funcionó en nuestro país?
La Historia registra los conflictos de la vida de la sociedad. ¿Preferimos ignorarlos o que se conozcan en toda su dimensión? ¿Preferimos una verdad oficial o el conocimiento integral de toda sus posturas? ¿Preferimos acallar al que piensa distinto o generamos las condiciones para que pueda expresarse al igual que nosotros? *
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