Se abre el tiempo de la Justicia
En nuevo paso se ha dado, la conocida decisión de la fiscal Mirtha Guianze de procesar a diez oficiales policiales y militares por la desaparición forzada de personas en Argentina.
Resultan enteramente compartibles las expresiones formulada a El Espectador por parte del abogado del Serpaj Guillermo Paysée: «Es un muy buen anuncio porque hay una sanación dentro de una sociedad que se encontraba enferma por no haber podido juzgar a los autores de delitos de lesa humanidad. Tiempo atrás, con situaciones iguales (…) el gobierno del doctor Sanguinetti concretamente lo que hizo fue poner a investigar a un coronel; obviamente no encontró –en ningún caso– responsabilidad de las Fuerzas Armadas. Sobre todo ese proceso vergonzoso que se vivió en esa época, el gobierno actual ha actuado con otro criterio», opinó.
El profesional agregó que el tema de la búsqueda de la verdad y de los restos óseos no debe concluir con los eventuales procesamientos y pronosticó que se presentarán más denuncias.
Desde las páginas de LA REPUBLICA, con la inteligente y denodada labor del periodista Roger Rodríguez, hemos mantenido una información exhaustiva y rigurosa sobre lo que ahora ha culminado.
Durante muchos años, cuando el horizonte de la verdad y la justicia parecía muy alejado y virtualmente inalcanzable, LA REPUBLICA se hizo eco de las denuncias y de las manifestaciones públicas que demandaban la búsqueda de la verdad y de la ansiada justicia.
No se desfalleció ante la rígida tesitura de gobiernos que, perteneciendo a distintos partidos y fracciones, tuvieron sin embargo en común la tesitura de mantener la impunidad a cualquier precio, fuera cual fuera el delito que se les imputaba a los oficiales ahora acusados.
A lo largo de esos años, de hecho en soledad, este diario se batió por trasmitir las voces de las víctimas, por hacerse eco del punto de vista de los que aparecían débiles ante el poder pero fuertes en su mensaje de verdad y exigencia de justicia.
En estos momentos ha culminado una etapa en la vida del país.
Una etapa, quizás la más difícil, que consiguió quebrar la gran inercia de la dictadura. El quietismo de las autoridades, la complicidad de los gobiernos, la indiferencia de la «prensa» más poderosa, asociada a aquella conspiración del silencio sobre los desaparecidos que nuestro pueblo y nuestros magistrados acaban de derrotar.
En esta hora de conmoción y reconocimiento están presentes los incansables Familiares de los Desaparecidos, las organizaciones sociales como el PIT-CNT, que los han rodeado siempre y los rodean con su solidaridad y su lucha incansable. Las organizaciones no gubernamentales que aportaron asesoramiento, respaldo técnico y moral. Y una amplia masa de ciudadanos sensibilizados ante la bárbara realidad del crimen sin castigo, del sistemático ocultamiento de la verdad por parte del Estado, por el desvalimiento en que el Estado terrorista confinó a los hombres y mujeres libres de nuestras patrias.
Los nuevos criterios que ha hecho prevalecer el gobierno progresista en el campo de las violaciones a los derechos humanos han habilitado la apertura de un camino a transitar.
Con su acción, el gobierno ha mostrado palmariamente la gravedad de la omisión reiterada por parte de los gobiernos que lo precedieron. Una gran lección, política y ética.
Un camino que, según todo parece indicar, sería seguido no solo por el Juez de la Causa Mechoso-Soba sino también por otros magistrados que tienen sobre su mesa de trabajo otros casos nacidos de las denuncias de las atrocidades cometidas en Orletti y también en tierra uruguaya.
Bienvenidos sean los tiempos de la verdad y de la justicia en nuestra patria. *
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