Rendición de Cuentas: una herramienta para el desarrollo
Según el diccionario de la Real Academia, una falacia es un «engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien». Pues bien, ¿no es acaso una clara falacia cuando la oposición y ciertos artículos de opinión pretenden hacer creer que este gobierno es «más de lo mismo»? ¿Que el cambio que propugnamos consiste en hacer lo que antes criticábamos?
Y voy a ser claro, no creo que su intención sea específicamente la de dañar al actual gobierno; más bien, creo que pretende beneficiarse ellos intentando desacreditarlo. Y lo hacen realmente convencidos de lo que dicen, con fervor y con rigurosidad.
Claro, chocan con un problema insoluble que intentan soslayar: los argumentos son endebles, y se ven obligados a forzarlos mucho, a torcer la realidad y los hechos para autoadjudicarse la razón, para intentar adueñarse de la «verdad».
Sin embargo, por cada intento que se hace de desacreditar ciertos hechos del actual gobierno, surgen otras voces que vuelven a poner todo en su lugar nuevamente. Y si para muestra basta un botón, veamos pues:
«Invertir en los pobres es un buen negocio para la sociedad. Los pobres no sólo se benefician menos del crecimiento sino que no pueden contribuir al crecimiento y toda la sociedad pierde».
Quien dijo esto no es ni un teórico marxista, ni un político social-demócrata, ni un populista latinoamericano, ni un melancólico de los años 60. Fue, ni más ni menos que el economista jefe del Banco Mundial para A. Latina, Guillermo Perry.
Y en buen romance, está reconociendo en el año 2006, lo que nosotros, como fuerza política progresista y de izquierda venimos afirmando desde hace 15 años: la teoría del «derrame» es falsa, y no puede haber desarrollo económico y social si el producto del crecimiento no se reparte mientras el mismo se produce.
Vean, si no, lo que dice más adelante: «Hay una literatura de los sociólogos y los antropólogos desde hace mucho tiempo diciendo que hay familias atrapadas en trampas de pobreza. La pobreza misma de la familia le hace muy difícil educar a sus hijos, porque no se puede dar el lujo de que no trabajen para la supervivencia cuando hay problemas de hambre».
Y no es el primer representante de un organismo internacional que dice cosas similares. El año pasado fue Pablo Mandeville, el representante del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, quien expresó: «Uruguay ha crecido con desigualdad; hay más pobres y los pobres son más pobres».
El actual proyecto de rendición de cuentas será otra muestra de los argumentos mencionados al comienzo. Mientras que en anteriores gobiernos dichas herramientas eran utilizadas para ajustar a la baja el gasto público, o no eran utilizadas para nada (las famosas rendiciones de un solo artículo), la Rendición de Cuentas para el año 2007 prevé una expansión presupuestal basada en el crecimiento económico, y que apuesta, precisamente, a repartir el producto de dicho crecimiento. O sea, apuesta a generar desarrollo, y no solo crecimiento.
Para el año que viene habrán de volcarse 40 millones de dólares más para el Panes, 28 millones para la educación (ocho de los cuales son gracias al incremento de la recaudación fiscal), 40 millones más para salud y seguridad (50% para cada uno), 10 millones para diversas inversiones, y 15 millones para otros proyectos y el INAU. También se prevé un aumento de salarios y pasividades que podría superar el 10%.
Me interesa resaltar particularmente que para mejorar los índices de seguridad pública e ir limando las diferencias entre «sensación térmica» y datos objetivos, el proyecto contempla la contratación de 1.500 nuevos agentes de policía para que actúen directamente en la calle, patrullando, vigilando y controlando. Así como el incremento salarial de $700 para todos los agentes.
Se contemplan, además, inversiones adicionales a estas, como ser: la mejora de la Ruta 1 por el Ministerio de Transporte; el desarrollo de fibra óptica de Antel; la recuperación de vías férreas; y el dragado del Puerto de Montevideo.
Por último, se espera que haya cerca de 60 millones de dólares que se volcarán para el proyecto del «Uruguay Productivo», que es un cuantioso volumen adicional para nuestro país.
Como vemos, entonces, el gobierno priorizará en la futura Rendición de Cuentas el compromiso social con la ciudadanía, ir contemplando en la medida de lo posible la «deuda social» que tiene el país y el Estado para con el grueso de su población: la inclusión social de los excluidos, la educación, la salud y la seguridad pública.
Por otra parte, también se marca un fuerte compromiso con la producción, y se buscará impulsar definitiva y decididamente al Uruguay Productivo, por el que tanto luchamos en la campaña electoral y que ha sido causa de nuestros desvelos muchas veces.
El actual proyecto de Rendición de Cuentas, que pronto será aprobado en la Cámara de Representantes, ratifica, entonces, el firme y decidido compromiso que como verdaderos progresistas debemos tener con el desarrollo social, económico y cultural de nuestra gente
Ya hemos alcanzado ciertos logros, como la creación neta de 16.000 puestos de trabajo el año pasado; la reducción de la pobreza en casi 80.000 personas; la ley de fuero sindical; y la recuperación salarial Consejos de Salarios mediante.
Pero con todo lo positivo que estos logros tienen, no son ni suficientes ni definitivos. Debemos seguir trabajando para generar más puestos de trabajo, para que haya menos pobres año a año, para que se respeten los derechos sindicales de los trabajadores, y para que los mismos tengan salarios dignos.
También para que vengan más y mejores inversiones, dispuestas a aceptar reglas de juego claras y respetadas. Queremos, y debemos, generar mayor inclusión social; porque solo así, podremos construir ciudadanos para el presente y para el futuro; solo así, podremos triunfar en la construcción de una sociedad abierta, plural, moderna y progresista. *
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