Boleto y gratuidad de Ciclo Básico

La igualdad en el acceso a la Educación para hacer efectivo el principio de universalidad se apoya en la efectiva gratuidad, condición indispensable, sin la cual tampoco puede operar la obligatoriedad.

La Constitución de la República establece que «son obligatorias la enseñanza primaria y la enseñanza media, agraria o industrial», y que la ley proveerá lo necesario para que ello sea posible.

En esa dirección, la efectiva gratuidad de la enseñanza pública se logra cuando no se cobra la matrícula y cuando otros costos derivados, como el del transporte, se logran solucionar.

Quienes deben afrontar el costo del transporte saben las dificultades de carácter económico que ello genera. Hasta este año solo los escolares contaban con el boleto gratuito, no así los estudiantes del Ciclo Básico del interior del país. Ello generaba trabas en la continuación de los estudios, como asimismo una clara desigualdad entre los alumnos que cuentan en su medio con un centro docente de Educación Media y los que no la tienen.

La realidad de nuestro país hace que en las áreas rurales y en la inmensa mayoría de los pequeños pueblos que forman el Interior profundo no hay liceos, y son muy escasas las escuelas dependientes del Consejo Técnico   Profesional.

Quien conoce el diario vivir de estas comunidades, sabe de las peripecias que hacen las familias para que sus hijos puedan hacer el Ciclo Básico: endeudamiento familiar, sacrificar otras necesidades, beneficios que no alcanzan, deambular ante representantes de distintos organismos públicos solicitando colaboraciones, etc., todo en un medio en el que en general los recursos económicos son escasos.

En muchos casos la pobreza es más poderosa que los esfuerzos y los niños no pueden cursar más allá de Primaria por los costos del transporte.

Se dan casos de opciones crueles, como el de una madre que en una pequeña población del departamento de Soriano se enfrentó a tener que decidir por cuál de los tres hijos enviaría a estudiar, porque sus magros ingresos apenas si alcanzaban para costear el transporte de uno solo.

Pero esta historia se ha revertido en el poco tiempo que lleva el actual gobierno progresista.

El pasado año se anunciaba en el Edificio Libertad que el Estado uruguayo tomaba este tema como una prioridad y se haría cargo del pago del transporte para los estudiantes del Ciclo Básico menores de 16 años. Compromiso hecho público que ya es una realidad operando.

La importancia de esta medida no ha sido valorada suficientemente a nivel mediático, pero sí es sentida hondamente y comprendida plenamente por las familias de ese interior profundo que no tienen en su medio centros de educación media.

Esto ha permitido una mayor equidad, y ha repercutido favorablemente en el incremento de la matrícula procedente de áreas rurales y pequeñas poblaciones.

Los montos que invierte el gobierno nacional para contar con el boleto gratuito son muy importantes. Es que se tiene plena conciencia del valor de la educación.

El Ministerio de Transporte viene instrumentando con eficacia la distribución de los recursos, lo cual significa: recepción de información procedente de los Consejos de Educación Secundaria y Técnico   Profesional, asignación de partidas a las distintas empresas que trasladan a los alumnos, coordinación con las intendencias, etc.

El esfuerzo que se está haciendo bien vale la pena. El boleto gratis es un mojón de gran significación e implica un enorme paso en la efectiva gratuidad del Ciclo Básico. *

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