La Unión Frenteamplista
Enrique Pérez Morad
No hace falta alas para hacer un sueño, basta con las manos, basta con el pecho, basta con las piernas y con el empeño. No hace falta alas…, basta el buen sentido del amor inmenso…
La entendemos como la permanente construcción de un espacio político amplio y descentralizador, conformado por organizaciones del interior del país, junto al Partido por la Victoria del Pueblo con presencia militante y de referentes en muchos departamentos, movimientos de compañeros independientes de profunda raíz frenteamplista y también ciudadanos honestos provenientes de los partidos tradicionales que encuentran en este espacio la posibilidad de desarrollar la acción política, junto a los vecinos, de igual a igual, dando respuesta sensible, rápida y respetuosa a sus necesidades.
Un espacio donde personas, grupos, manteniendo su identidad, sin abdicar de principios, ponen en práctica el pluralismo, con coherencia y con aire renovador, con la alegría de mantener viva la capacidad de conmovernos y rebelarnos ante la injusticia y donde la participación y el trabajo de equipo junto a la ética política no son meras palabras.
Un espacio abierto, como opción para aquellos sin voz que unidos por la firme voluntad de ser escuchados, de incidir en las decisiones importantes departamentales, de ser verdaderos protagonistas de su destino, se niegan a que el poder político continúe centralizándose, y que ha decidido impulsar referentes locales.
Su vigencia
«Nada podemos esperar sino de nosotros mismos»
Hoy, más que nunca un posible gobierno del pueblo en 2005, depende del crecimiento y fortalecimiento de las fuerzas progresistas en el interior del país.
Consolidadas las fuerzas conservadoras y antipopulares en el acuerdo rosado, para frenar la justicia social, aquella aspiración artiguista de hace casi dos siglos que aún no ha llegado (a la cual nosotros no renunciamos), y en uno de los momentos más críticos y desesperanzados de nuestro pueblo, que ve perder conquistas de años a nivel laboral, gremial, de educación, de salud, de su calidad de vida, sólo depende de nosotros mismos, fundamentalmente de los de «afuera», revertir esa situación.
Histórica responsabilidad
Caminar en los andariveles dialécticos de no abandonar a nuestro pueblo a la espera de promesas que sabemos que no cumplirán y a su vez exigir a los gobernantes nacionales y departamentales el cumplimiento de sus programas de gobierno, que por otra parte se iban pareciendo más a los nuestros.
Tener iniciativas políticas para incidir en los planes quinquenales de gobierno que atiendan la emergencia social, sin dejar de controlar y denunciar todo intento de cambiar algo para no cambiar nada.
Apoyar toda iniciativa que mejore la calidad de vida de los más humildes, controlando estrictamente que no sea mediante el clientelismo (las necesidades de los ciudadanos no tienen color).
Estimular la autogestión, la organización de los vecinos, su movilización, acompañándolos y pudiendo contener sus frustraciones o desilusiones, en el difícil equilibrio de que si bien cientos de miles de compatriotas confiaron en nosotros y nos posicionaron como la primera fuerza política nacional, no somos el gobierno.
Vencer la desesperanza, en medio de ella.
Agudizar el ingenio para crear fuentes de trabajo, lo que no admite demora, en un contexto de crisis nacional varias veces negada, acentuada por el despilfarro y el mal manejo de los dineros públicos que ahora se muestra como una herida abierta.(1.000 millones de dólares de déficit fiscal y una deuda externa acrecentada en pocos años en varios miles de millones de dólares.)
Estos y tantos otros desafíos, tantos como realidades diferentes haya en el campo, en cada pueblo o ciudad del Interior no hacen más que reafirmar la vigencia de este proyecto nuevo y fermental (como dice nuestra declaración del 30/1/00) que es la Unión Frenteamplista.
Proyecto que cuenta en poco más de un año de historia, con una línea de diputados, ediles, miembros en Juntas Electorales, delegados de base, convencionales, pero lo más importante cuenta con la gente (la verdaderamente necesaria), los imprescindibles, los de a pie, sin excluir ningún otro compatriota bien intencionado.
Proyecto abierto, plural, participativo, al que no le interesa hacer gala de cultura de gobierno, sí le interesa que nuestro pueblo compruebe que no todos los políticos son iguales, proyecto donde no se ocupa otro espacio que el que haya sido concedido por la soberana voluntad popular, proyecto que seguiremos reafirmando porque si bien es joven, tiene la madurez de la opción de más de 2.000 orientales.
Entonces… «a enfrentar la lucha con fe –como dijo Zelmar–, sabedores de que los pueblos siempre triunfan y liquidan a quienes quieren sojuzgarlos».
Tenemos por delante cuatro años y medio y en éstos los apátridas se podrán llevar algunas cosas, pero no se llevarán nuestra música.
«Era un mago del arpa. En los llanos de Colombia, no había fiesta sin él. Para que la fiesta fuera fiesta, Mesé Figueredo tenía que estar allí con sus dedos bailanderos que alegraban los aires y alborotaban las piernas. Una noche en algún sendero perdido, lo asaltaron los ladrones. Iba Mesé Figueredo camino de una boda, a lomo de mula, en una mula él, en la otra el arpa, cuando unos ladrones se le echaron encima y lo molieron a golpes.
Al día siguiente, alguien lo encontró. Estaba tirado en el camino, un trapo sucio de barro y sangre, más muerto que vivo. Y entonces aquella piltrafa dijo, con un resto de voz:
Se llevaron las mulas
Y dijo:
También se llevaron el arpa
Y tomó aliento y se rió:
Pero no se llevaron la música.
Eduardo Galeano».
* Representante Nacional Por Maldonado
Unión Frenteamplista 1567
Compartí tu opinión con toda la comunidad