La lengua no es de trapo

Trampas de la paronimia

Hace pocos días, se publicó la llamada de un lector que advertía la confusión en que incurren muchos comunicadores hispanohablantes entre los verbos prescribir y proscribir y sus respectivos sustantivos, prescripción y proscripción. Nuestro egregio director me sugirió que abordara el asunto en la próxima columna, y en eso estoy. La confusión se debe a que estamos en presencia de parónimos, esto es voces que presentan notoria semejanza fónica y/o gráfica pero que significan cosas muy diversas. El problema se presenta debido a la similitud fónica y gráfica que ofrecen ciertas palabras que difieren, empero, en su semántica. Es decir, dos o más vocablos muy parecidos pero con significados diversos cuando no opuestos.

En el caso de prescribir y proscribir digamos que el primero significa preceptuar, ordenar una cosa, recetar un medicamento; y en su segunda acepción, extinguirse un derecho, un delito o una deuda. En cambio proscribir significa echar a uno de su patria por razones políticas, y también excluir o prohibir algo. Recuérdese que durante el gobierno de facto la mayoría de los dirigentes y partidos políticos estaban proscritos (o proscriptos), esto es, inhabilitados para ejercer sus derechos cívicos. Y a propósito de la dictadura, tengamos presente que el delito de desaparición forzada no prescribe.

Aunque ya me he ocupado de estas pequeñas trampas que nos tiende el idioma, creo conveniente insistir en el asunto y rever los casos más notorios de paronimia traicionera.

1)Infringir e infligir. Traicioneros, ¿verdad? Recordemos que el primero de estos dos verbos significa quebrantar normas; quien infringe una ley comete una infracción y es, por tanto, un infractor. Infligir, en cambio, quiere decir causar daños o imponer castigos: el juez le infligió una severa condena.

2)Abogar, abrogar y arrogar. El primero no presenta dificultades (defender en un juicio y, también, hablar a favor de algo o alguien), mientras que los otros se prestan frecuentemente a confusiones. Abrogar es sinónimo de abolir o revocar: el decreto fue abrogado; pero muy a menudo lo vemos empleado en forma pronominal en clara confusión con arrogarse, que es el término adecuado cuando queremos expresar que alguien se atribuye o se apropia de alguna cosa inmaterial: se arrogó una potestad que no le corresponde.

3) El verbo abrir admite varios sustantivos: abertura y apertura. ¿Cuándo emplear uno u otro? Abertura puede ser, además de la acción de abrir o abrirse, una hendidura o boquete; y también una puerta o ventana con su correspondiente marco. Apertura es también la acción de abrir pero en un sentido más abstracto: el acto de apertura de un congreso, por ejemplo; asimismo, puede hablarse de la apertura política (después de un período de gobierno autoritario). Con obertura, en cambio, –que viene del francés ouverture (de ouvrir: abrir)– se designa la pieza de música instrumental con que se da principio a una ópera, oratorio u otra composición lírica.

–¿Y cómo se dice cuando lo que hay que abrir es otra botella? Digo por si tenía pensado mandar la vuelta…

–¡Qué lo parió! *

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