La tarjeta Mides
Los pobres no compran boludeces.
Perdónenme en principio el argentinismo, pero es la primera palabra de uso cotidiano que se me ocurre expresar para graficar claramente lo que siento cuando veo que el 58% de las compras que hicieron los beneficiarios de la tarjeta Mides, fueron compras de productos perecederos como carne, lácteos, frutas y verduras. Lo otro, el 42% restante lo gastaron en productos no perecederos como azúcar, arroz, aceite, yerba y artículos de higiene.
Mirá vo, ché los pobres. Resulta que en lugar de despilfarrar la asistencia que les da el gobierno como muchos dicen por allí, resulta que los pobres no son tontos, resulta que son inteligentes, gastan el poco dinero que reciben como asistencia estatal en alimentos y compran con discreción las cosas básicas que compramos el resto de la gente «normal» para intentar tener una alimentación normal como todo el mundo y como se la merecen.
Cómo se estarán tirando de los pelos aquellos que estuvieron en el gobierno y jamás, digo jamás sin ningún tipo de titubeo porque las pruebas de cómo dejaron el país son contundentes, se preocuparon por aportar una idea desde el gobierno que les permitiera a esos pobres que veo a diario en el mercado del barrio, elegir entre varios de fideos, sacar una leche vitaminizada o comprar un yogur para el hijo que lo recibirá como un manjar de los dioses.
Según contó a LA REPUBLICA el coordinador de Salud y Alimentación del Ministerio de Atención Gerardo Lorbeer son unos 40 mil hogares en todo el país los que reciben la tarjeta magnética del Panes que les permite realizar compras de $ 300 a $ 800 en los denominados «comercios solidarios».
Esta tarjeta magnética, cuyo emisor es el Banco República, está destinada a aquellas familias que tienen hijos menores de 18 años y mujeres embarazadas preferencialmente. Según el número de hijos o embarazadas, las franjas van de $ 300 a $ 800 para la compra de alimentos o artículos de higiene.
Los datos del Panes indican que hasta el momento se han realizado compras por $ 20 millones. «Aún es temprano para evaluar el impacto que tuvo esta tarjeta en los comercios chicos, pero ya se compraron dos millones de artículos de higiene y alimentos, según nuestras estimaciones», aseguró Lorbeer. De estos 20 millones de pesos, el 58% ha sido destinado a la compra de productos perecederos, como carnes, lácteos, frutas y verduras. *
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