Debates en la sociedad uruguaya

Además del debate educativo que ya está en marcha auspiciado por el gobierno, otro debate acaba de instalarse en la sociedad.

La posibilidad cada vez más concreta de que el país llegue a firmar un acuerdo comercial con EEUU es sin duda el tema que se ha impuesto en la opinión pública en los últimos días.

No es sólo tema de discusión y fricciones a nivel gubernamental sino que también se ha convertido en motivo de debate y de polémica en la prensa escrita y en programas periodísticos de los medios audiovisuales.

Vale la pena hacer algunas precisiones al respecto. Nos referimos concretamente a que todas las discusiones y la confrontación de puntos de vista tienen lugar antes de que nadie conozca los términos del acuerdo, por la sencilla razón de que todavía ni siquiera han comenzado las negociaciones. Se trata, por tanto, de conjeturas, suposiciones y razonamientos por analogía a propósito de los hipotéticos términos del acuerdo.

Hecha esta aclaración, entendemos que es de toda pertinencia que se haya abierto el diálogo y se haya instalado en la sociedad uruguaya el debate sobre un asunto de vital importancia para el país, un asunto que puede determinar el rumbo que el país habrá de seguir en el futuro próximo.

Creemos, con el Presidente de la República, que el debate debe ser serio y profundo pero que es imprescindible desideologizarlo. Es decir que lo que corresponde es argumentar a favor o en contra de un eventual TLC sin que las consignas antiimperialistas tradicionales en la izquierda uruguaya tengan un peso excesivo y prevalezcan de forma irracional, cuando de lo que se trata es de abrir mercados para nuestros productos.

Al respecto y hecha esta aclaración, ha resultado útil la entrevista realizada a José M. Quijano por Emiliano Cotelo en su programa En Perspectiva el pasado martes. Con una objetividad destacable, el reconocido economista abordó los aspectos medulares de un posible tratado, ciñéndose a un punto de vista estrictamente técnico.

Los cuestionamientos de Quijano a un modelo de acuerdo como el suscrito recientemente entre EEUU y Perú refieren a varios puntos que quedan resumidos al comienzo de la entrevista: «Creo que es un mal momento para promover un TLC, que traería muy serias consecuencias para nuestras relaciones regionales y no traería beneficios sustanciales, más bien traería algunos inconvenientes serios al desarrollo económico futuro del país».

Sostiene Quijano que la ronda Doha de la OMC no está agotada y que no conviene apresurarse, pues en tal caso se podría llegar a un acuerdo en el que el país tuviera que hacer concesiones excesivas. Por otra parte, relativiza la situación de «trancazo» que vive aparentemente el Mercosur, pues entiende que todo proceso de integración supone marchas y contramarchas y momentos de dificultades. Cree que un tratado de libre comercio con EEUU es incompatible con el Mercosur, por razones formales y de fondo.

Más allá de estas consideraciones, Quijano ve tres grandes dificultades en un acuerdo sobre el modelo del firmado por Perú (que aparentemente sería el modelo que impulsa EEUU): las compras gubernamentales, en las que podrían quedar desprotegidas las pequeñas y medianas empresas uruguayas; las limitaciones impuestas por las exigencias en materia de propiedad intelectual, que amenazan la innovación nacional; y el tema servicios, que se liberalizarían totalmente.

Es una opinión autorizada que enriquece el debate sobre un asunto delicado y espinoso. Esperemos que el asunto se siga debatiendo con el mismo nivel. *

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