¿Por qué?
A veces me pregunto una y otra vez, ¿por qué?; es una especie de pesadilla, de esas que en la noche nos decimos, no. No puede ser. No es cierto, Sacha, estás soñando.
A veces me digo: hiciste bien cuando dijiste adiós a la militancia activa hace ya 10 años; como que por unos segundos me quita la responsabilidad, hasta que llego al próximo semáforo.
Decenas y decenas de años de lucha antiimperialista, decenas y decenas de años soñando un país más justo, más solidario y, si nos daba el paño, socialista.
Y ahora nos enteramos de que la política económica de Batlle era la correcta. Ahora tenemos el «honor» de defender a las multinacionales papeleras y, lo que es peor, el monocultivo de eucaliptos, concentrador y depredador de la tierra.
Ahora sabemos que el sueño de la Patria Grande incluye al imperio adentro. Todo esto se puede hacer en nombre del pragmatismo. Ya no importa luchar por una sociedad distinta.
¿Cómo podemos darnos la mano con los responsables de tantos crímenes e injusticias en el mundo? ¿Cómo podemos ser peones de la política internacional del imperio?
¿En ningún momento nos preguntamos qué ha pasado para que se nos trate con tanta deferencia? No hablemos de comercio e inversiones, por favor, tenemos que hablar de relaciones carnales. Queremos ser el Uruguay de Menem, nos falta sólo decirles a los uruguayos que estamos cerca de ser parte del «primer mundo».
El compañero Cores dice, y estoy de acuerdo, que «faltan más voces», pero creo que la mayoría de los frenteamplistas sentimos algo parecido. Lo difícil es la unidad de acción, lo difícil es trasmitir que no hay operaciones políticas. Lo difícil es que la gente olvide las pequeñas chacras. Lo difícil son los cuatro mil cargos de confianza. Lo difícil, es dejar de ser ministro. Lo difícil es lo mullido de las poltronas del Senado.
¿Qué ha pasado para que haya surgido tanta soberbia, tanta impunidad? ¿No tienen pesadillas? ¿No se les aparecen tantos muertos, tantos presos, tantos torturados, tantas vidas entregadas a un sueño?
¿No tienen visiones de que los Crottogini, los Michelini, los Arismendi, los Erro, las Roballo, los Sendic, los Cardoso, los Trías, los Germán y todos los grandes fantasmas, pueden volver a pedirles cuentas?
¿En nombre de quién se quiere un TCL con los yanquis? ¿En nombre de los vecinos del Borro, o de los de la Gruta de Lourdes? ¿De los sin techo? ¿De los peones de campo? ¿De los niños sin esperanza? ¿De los más desamparados? ¿O se hace a favor de la más rancia oligarquía frigo-ganadera?
Se equivocan cuando hablan de no ideologizar. ¿Desde cuándo los frenteamplistas debemos estar esterilizados? Todo es política, y debe serlo, si es que queremos realmente cambiar al país.
¿Dónde está nuestro lugar? ¿Al lado de Bush y Condoleezza? ¿O al lado de los pueblos explotados de nuestra pobre Amérca?
Ganamos la primera batalla el 31 de octubre. En lo personal soñé con un compañero Presidente liderando ideológicamente la lucha por la Patria Grande. Tal vez todavía estemos a tiempo. Pero para que sea posible, las decisiones deben estar en un Frente movilizado.
Hoy más que nunca aunque a muchos les parezca antiguo en memoria del Che: arriba los que luchan y hasta la victoria siempre. *
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