La educación sexual se abre paso

Es así. A pesar de las resistencias, la Educación Sexual se abre paso entre medio de las resistencias y de los prejuicios deformantes. Lo natural que es la Educación Sexual dentro de un concepto de formación integral al ser humano ha venido ganando terreno con el transcurrir del tiempo, gracias a la acción de padres, docentes, personal de la salud, etc., que ha tenido que enfrentar prejuicios instalados en la sociedad primero, y resistencias en la administración de la enseñanza después.

Hoy se navega con viento a favor. Desde las autoridades de la educación se pone voluntad y empeño para avanzar en este terreno.

Los aspectos relacionados a la formación integral del ser humano, a la salud, a la reproducción, al placer, a la paternidad y a la maternidad responsable hacen a los objetivos de la inclusión de esta área en la educación.

Embarazos adolescentes, enfermedades varias de ellas graves y consecuencias negativas en la vida de las personas, son algunas de las consecuencias de las limitaciones en su desarrollo con que se ha encontrado la Educación Sexual.

Hay una larga historia de la exclusión de esta área en los planes de estudio.

Falta de naturalidad en algo tan sencillo y elemental, como prejuicios deformantes fruto de una cultura que se va superando, han coadyuvado a ello.

¿ Puede el docente ocuparse de la Educación Sexual?

La respuesta debe ser contundente: el maestro y el profesor deben ocuparse de ello. No faltaron sectores de la sociedad que argumentaron que esta área de la educación debía limitarse a la familia, expresando temor porque también estuviese presente en la institución educativa.

Es un deber del sistema educativo que ella esté presente en la vida diaria, en forma planificada y en forma ocasional, incluyéndosela en los planes y programas.

Todos los niveles educativos: inicial, primaria, media y superior, deben contener esta importante área, adecuándose a las características del alumno en cada una de sus etapas.

En las últimas décadas, el tema de la diversidad sexual entre otros, fue uno de los factores preponderantes para que a nivel de las autoridades de la educación se le pusiese freno a importantes iniciativas que se gestaban.

En determinado momento, hace ya varios años, autoridades de la enseñanza desarticularon un grupo de docentes que venía preparando un importante plan sobre Educación Sexual para el sistema educativo. En dicha oportunidad, quien escribe, en una comisión parlamentaria cuestionó tal proceder y no se le dieron explicaciones mínimamente convincentes. Al terminar la reunión un consejero se me acerca y en voz muy baja me explica: «fíjese, diputado, que se estaba aceptando la homosexualidad». En otra oportunidad se impidió usar un libro sobre Educación Sexual por razones similares.

Este, el de la diversidad sexual, por citar sólo un tema, queriendo esconder una realidad determinada, forma parte de las anécdotas en los argumentos que se expusieron en los últimos años, para que sin rechazar declaratoriamente la educación sexual se le pusieran contrapesos.

Se siguió insistiendo en la tradición, que a un docente no le correspondía la enseñanza de dicha materia. Sin embargo a la misma persona como padre o madre no se le ponía obstáculo. Y otros argumentos forman parte de la historia de dificultades que se le pusieron.

Aunque los tabúes hayan sido muy fuertes, la Educación Sexual sigue abriéndose paso. *

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