La seguridad y la burocracia política
Sendas notas de LA REPUBLICA del jueves 10 constituyen un documento formidable más allá de la voluntad de sus autores sobre el problema más duro de la actualidad para el gobierno y la sociedad uruguaya y las dificultades para solucionarlo, por características precisamente de nuestra sociedad, reflejadas en los sucesivos gobiernos: el de la inseguridad, derivada de la delincuencia en todas sus formas. En efecto, por un lado, «el ñato» Fernández Huidobro que a veces «derrapa» – escribe en la oportunidad algo formidable sobre toda la terrible burocracia uruguaya, incluyendo a la política. Por el otro, don Antonio Pippo, en una de sus descacharrantes crónicas de las sesiones en Cámara de Diputados, publicada el mismo día, ejemplifica sin querer sobre dos actitudes y dos posiciones de dos integrantes frenteamplistas del cuerpo, que tendrán consecuencias sin duda para ambos, a la interna de la organización política. Ello, a propósito del pedido de interpelación al ministro José Díaz, votado por la Cámara. Una actitud, la del diputado suplente Julio Bonilla, representante por Maldonado, quien sanamente y como es su obligación – ingenuamente para los burócratas se refirió a la situación de la seguridad en este departamento «describiendo una situación departamental poco menos que espantosa». Dice el inefable don Antonio, quien me recuerda a Mariano José de Larra: «Miré primero a la bancada colorada: mientras sus sonrisas iban de oreja a oreja, los legisladores se frotaban las manos. Miré luego a la bancada oficialista: los rostros eran una mezcla de perplejidad, desazón, furia sorda y hasta de instinto criminal a duras penas contenido».
Más allá de la visión mordaz del cronista, lo cierto es que el joven diputado Bonilla será, tarde o temprano, castigado por la burocracia política, por defender a su pueblo Maldonado y no al ministro Díaz. Será «ninguneado» de aquí en adelante y quizás hasta lo tilden de traidor a la burocracia política ya que no a su pueblo – y lo pasen al Tribunal de Conducta Política, como ha sucedido con tantos infelices, entre los que me cuento. Si bien «la onda» ahora es hacia Washington y no hacia La Habana no descarto un linchamiento, por la poca relevancia política del ofensor. Si hay un rasgo distintivo de la burocracia política que olvidó mencionar «el ñato» es su cobardía patoteril.
El otro ejemplo que ofrece sin querer Pippo es el del diputado Roque Arregui, representante por Soriano. En este departamento han habido cuatro terribles asesinatos en pocos días en Mercedes, su capital, culminación de muchas situaciones de violencia que se arrastran desde hace años, incluidos crímenes nunca aclarados. También en Dolores, la segunda ciudad del departamento, hace tiempo la minoridad delincuente viene haciendo de las suyas, ingresando en domicilios, culminando en estos días con un copamiento al domicilio de una querida profesional, con hijos menores, la cual recibió un tiro de un revólver calibre 38 a boca de jarro, salvando la vida por milagro, al impactar la bala en un brazo por la mala puntería del aspirante a criminal. Detenido el delincuente de 17 años por la policía y reconocido por la familia agredida fue dejado en libertad por falta de acusación fiscal. No sabemos hasta el momento que burocráticas formalidades faltaban a la fiscal para cumplir con su tarea.
Volviendo a la crónica parlamentaria de Pippo, nos cuenta que, en la misma sesión, «con voz finita, escueta gestualidad y haciéndonos recordar a los viejos al «Lamparita» de Telecataplum, Roque Arregui (Partido Socialista) acusó de sobrevivir a la coalición blanquicolorada, les reprochó que en su tiempo no hicieron nada y defendió con ardor la tarea que el ministro Díaz está realizando». Tengo a la vista la enorme cantidad de correos electrónicos desde Dolores pidiendo ayuda a los diputados del departamento. Pero, para este diputado, la situación de la seguridad en el departamento de Soriano cedió ante la seguridad de la permanencia en el cargo del ministro, defendiendo burocráticamente al gobierno a través de aquel. Pero – sin duda será recompensado en su «carrera política». Escribe «el ñato» Fernández Huidobro, refiriéndose a los burócratas: «Como alguien dijo, su consigna sorda y secreta es: En lugar del talento, el reglamento».
Mi amarga reflexión es que nunca se podrá derribar en el Uruguay la dictadura pública y/ o privada de la burocracia. *
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