Seguridad social en Venezuela

El modelo uruguayo en la discusión

Jorge R. Bruni

1.- Venezuela querida, contradictoria y agitada.

Venezuela, queridísima, generosa con nuestros exiliados. Está en el centro de la tormenta. ¡Y de qué manera!

Contradictoria. Se aprecia recorriendo las hermosas avenidas caraqueñas y distinguidos barrios como Las Terrazas del Club Hípico, contrastando con modestísimas viviendas implantadas en las laderas de la montaña, que tienen como punto culminante el espectacular pico de El Avila, insustituible. ¿Qué sería Caracas sin él?

Original. Respondiendo a su historia. 150 años atrás, Simón Rodríguez, el otro Simón de la historia venezolana, maestro de Bolívar, decía escandalizado: «las mujeres confesándose en francés y los curas absolviendo en castellano. Vean Europa cómo inventa y América cómo imita. Imitad la originalidad».

Lo trataron de ¡loco!

Agitada. En la actualidad fuertemente influenciada por el carisma de Hugo Chávez, políticamente vencedor de seis elecciones consecutivas.

Un presidente con una vida plena de sorpresas y situaciones contradictorias. Cuenta García Márquez, en improvisado reportaje que le realizó a bordo del avión que los trasladaba desde La Habana a Caracas, que el propio Chávez, riéndose, le decía que años atrás se le había asignado la tarea de vigilar a un hijo de su actual canciller José Vicente Rangel, a quien se creía comunista.

Y que quien le entregó el sable cuando se graduó fue el presidente Carlos A. Pérez, contra quien veinte años después se sublevaría alzándose en armas. (1)

¡Si será original, contradictoria y agitada la vida de este país hermano!, del cual al decir de García Márquez, Chávez es «un producto típico de la cultura popular venezolana, creativa y alborozada». (1)

A su influjo, la Constitución venezolana recientemente sancionada, estableció la solidaridad como principio de la seguridad social.

Nos trajo esperanza.

Contradictoriamente, días atrás el propio presidente venezolano ha afirmado que el paradigma de su futuro sistema de seguridad social es el modelo uruguayo, AFAPs incluidas, precisamente la antítesis de la solidaridad, la negación de la naturaleza de derecho humano de la misma.

Nos alarmó.

2.- El viaje de Ernesto Murro

Pues bien. En esa Venezuela desembarcará dentro de pocas horas Ernesto Murro, invitado personalmente en su carácter de director representante de los trabajadores en el BPS e integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores-ERT y del PIT-CNT.

Llevará la opinión de los trabajadores uruguayos, y no tenemos dudas, de otros amplios y mayoritarios sectores de nuestra sociedad, respecto del sistema uruguayo de seguridad social, ese modelo que evaluamos crítica y fundadamente, en la histórica jornada del 1º de junio de 2000.

Honor para el compañero Murro, para el ERT y el PIT-CNT, lo que a esta altura no debería sorprendernos, considerando el amplísimo reconocimiento nacional e internacional de que goza un equipo de trabajo por su capacidad de diagnóstico, crítica, seguimiento, información, formación, co-dirección, co-administración y propuesta. Notable por su seriedad.

No es la primera vez que se sale en misión internacional convocados ya sea por la OIT, centrales sindicales fraternas de otros países, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), por la Unión Europea, por gobiernos o parlamentos de América Latina, casos de República Dominicana o Paraguay.

3.- El ataque del capital financiero y de organismos internacionales.

La seguridad social venezolana, con sus problemas a cuestas, como todos los sistemas nacionales que fueron reformados al influjo del capital financiero y organismos internacionales, necesitada de reformas, está siendo jaqueada.

Se intenta repetir lo que ha venido sucediendo en los últimos diez años: América Latina es el continente tomado como «conejillo de indias» de los experimentos del capital financiero en la seguridad social. Con resultados más que lamentables, que lo saben los gobiernos, intencionalmente distraídos, y los pueblos de Chile, Argentina, Perú, Colombia, Uruguay, Bolivia, México, El Salvador y algún otro, en ciernes, que las padecen.

Bueno es recordar que a partir del famoso «caracazo», el propio Chávez desarrolló tres conceptos sobre la realidad venezolana: la hora histórica que se vivía y vive, el minuto estratégico para planificar y dirigir Venezuela tratando de sacarla de la situación de presión e injusticia social, y el segundo táctico para llevar adelante la acción. (2)

Todo indica que se juntaron los tres momentos. Venezuela en el medio de la tempestad. Ojalá que en esta etapa crucial de su historia predomine la estrategia que la sociedad venezolana resolvió cuando incluyó en su Constitución a la solidaridad como pilar fundamental de la seguridad social.

Deseamos fervientemente que Venezuela responda con la originalidad que el querido viejo Simón, que de loco no tenía un pelo, requería para su país. Ojalá que no haya más mujeres confesándose en francés ni curas absolviendo en castellano. Ergo: originalidad y no a los dictados del Fondo Monetario Internacional y al Banco Mundial.

No es asunto fácil. La amenaza es fuerte. La lucha ideológica grande.

No sólo concurre nuestro compañero Murro a Caracas, sino que también acudirán connotados representantes uruguayos del sistema de AFAPs.

Son muchos los intereses, poderosos.

La lucha es desigual. Buena suerte, ¡vaya si se necesitará! amigo Ernesto.

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.

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