Así de fácil

Carlos Bouzas

Con una honestidad admirable y una frialdad que asusta, el equipo económico de gobierno ha vuelto a corregir sus predicciones para este año 2000.

Hace un par de meses nos aclararon que la recuperación económica que el presidente Batlle había anunciado para el segundo semestre del año en curso en el discurso de investidura ante el Parlamento el día 1º de marzo, se postergaría hasta la entrada del año 2001.

Ahora –en oportunidad de remitir el proyecto de presupuesto quinquenal al mismo Parlamento– nos aclaran bis que la cosa es bastante peor. Porque el déficit fiscal será unos doscientos millones de dólares mayor de lo que ellos habían previsto (tomando en cuenta el que heredaron, pero que negaron hasta el 28 de febrero último), que la meta del déficit fiscal se agranda del uno con ochenta, al dos con ochenta por ciento y que el crecimiento económico apenas alcanzará al medio por ciento, en lugar del dos y medio que también habían previsto.

Pero, por suerte, nos informan que no hay problemas, que todo está arreglado, porque en las próximas semanas renegociarán la reprogramación con el FMI y porque pedirán plata (más todavía) en Europa, ya que aquí, dentro de fronteras, no les quieren prestar.

Y ya está.

Claro, todo ese panorama sombrío que el equipo económico resuelve borrando y escribiendo las nuevas cifras, para ir a conversar con las autoridades del Fondo Monetario y salir a pedir plata prestada, tiene algunas otras consecuencias en la vida de la gente, sobre las cuales poco o nada se ha dicho. Por ejemplo:

Hay menor actividad en la agropecuaria, la industria, la construcción, el comercio y el transporte. Esto ha traído una pérdida importante de puestos de trabajo, una disparada del índice de desempleo a cifras que marcan récords históricos, y ha hecho renacer la irresistible tentación de emigrar en nuestros jóvenes. Se descarta un mejoramiento de los salarios de los funcionarios del Estado y no se toma ninguna medida para convocar a la negociación salarial en la actividad privada.

Por otra parte, sigue creciendo el déficit de la seguridad social, desde que el Banco de Previsión Social dejó de administrar los aportes personales, para traspasárselos a las AFAPs, que, a su vez, son parte integrante de los que se niegan a prestarle dinero al Estado y lo empujan a ir a pedir en Europa.

Le confieso que yo esperaba que ante tantas pálidas, nos iban a informar de algunas medidas para fomentar la inversión, el trabajo y el bienestar en la medida de lo posible y con nuestras limitaciones. Pero parece que esas cosas solamente las puede determinar el mercado.

Tengo la impresión de que nos están tomando el pelo.

* Militante del Frente Amplio

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje