Gobierno: escollos y rumbos

En la interna del FA algunas voces dicen: «debemos ser cuidadosos compañeros», para no marcar discrepancias con el «gobierno» que «generan crisis internas o que sirvan a la oposición».

¿Cómo podemos referirnos al «gobierno» como si fuera algo ajeno al FA?

La fuerza política Frente Amplio es la que ganó las elecciones del 2004 sumando militantes más gente comprometida con su programa político más ciudadanos que confiaron en el FA ante los reiterados fracasos de los gobiernos tradicionales.

El gobierno es el FA aunque:

1. Algunos frenteamplistas y aliados tengan responsabilidades y roles legislativos nacionales y departamentales, y otros muchos compañeros los ejerzan en la gestión de Ministerios y Organismos. Y, todos bajo la conducción y coordinación del compañero Tabaré, elegido Presidente de la República, para lograr el cambio que la gente reclamó para el país y corregir el manejo administrativo y técnico de la estructura institucional del Estado.

2. Centenares y miles sigan el pulso del acontecer y aporten a los cambios desde sus lugares de trabajo, en organizaciones sociales y sindicales, en actividades privadas y en la vida interna participativa de la propia fuerza política y sus aliados.

El FA es el gobierno y quienes ocupan roles y responsabilidades las tienen ante toda la comunidad en el marco de la Constitución y ante la fuerza política y el resto de la sociedad en el marco del Programa Político y de Acción del FA. Entre estos dos marcos el gobierno del FA debe conducir los destinos del país y armonizar su vida interior y sus relaciones externas, y tiene como referente de síntesis al compañero Tabaré. Un compañero que fue elegido con ventaja clara  en varias oportunidades- entre nombres alternativos que compitieron por llegar a la responsabilidad que hoy ocupa. Y eso no fue por casualidad, sino porque que siempre ha sabido sortear -con criterio y sensibilidad hacia la gente- los escollos que han ido apareciendo en el avance unitario. Escollos políticos, escollos de los sectores económicos y de los sectores tecnocráticos. Nadie suponía que gobernar para cambiar era sencillo y que los cambios se lograrían de la noche a la mañana. Al iniciar su trabajo como presidente, Tabaré lo dijo muy claro a todos.

Los escollos han aparecido en los casi 18 meses transcurridos, tomando formas agresivas muchos de los desaguisados heredados. Un ejemplo se da en el escenario de las relaciones internacionales. Recuerdo que a fines de diciembre del 2004, el entonces ministro de Economía Isaac Alfie seguía viajando al norte, y hacía declaraciones diciendo que estaban muy deseosos de dejar «lo más avanzados posibles» los nuevos lazos de relacionamiento económico y comercial con los EEUU que se habían venido construyendo. Así el gobierno de Batlle nos dejó el Tratado de Inversiones, dejó los contratos suscritos con Botnia y Ence y dejó marcado el rumbo hacia el TLC. Además del brutal endeudamiento externo.

Estos temas son ejemplos de otras mil cosas  de distinto orden- que aparecen a cada vuelta de esquina trabando la actual gestión del gobierno del FA.

Ahora bien, una cosa es superar los escollos para avanzar en los cambios necesarios y otra es el rumbo de los cambios.

¿Quién pudo pensar, por ejemplo, que la dinámica que dejó el dúo Alfie / Batlle iba a dominar la escena de los primeros 18 meses del Gobierno FA en materia económica?

No comparto la tesis respecto a que el enorme endeudamiento externo heredado, que en cifras absolutas hoy ha aumentado, nos lleve a posturas genuflexas.

La dinámica que dejó el dúo Alfie / Batlle se sigue proyectando en el accionar del equipo económico del gobierno del FA, y a mi juicio esto no es el rumbo de cambios que exprese al FA ni su Programa Político y de Acción sancionado por sus Congresos y Plenarios.

¡Ni decir! Si a alguien se le ocurre impulsar, aprobar o concretar el TLC que trae contenidos más allá que comerciales, integraría a Uruguay a la nación más poderosa del mundo transnacional y hegemónico, para que enhebre en su collar de dominio nuestra pequeña, hermosa y digna perla uruguaya. ¡A poner atención, letra a letra, al texto que se negocie desde aquí a octubre!

El compañero ministro Mujica dice, y dice bien, que el Mercosur en su proceso de escollos y avances marca nuestra integración natural entre vecinos, porque es imposible cambiar de lugar nuestro mapa. Y yo agrego y antihistórico, opinando que es evidente que un TLC con los «gringos», como hubiera sido el ALCA, son propuestas que nacen de impulsos externos, como cuando en nuestra génesis como país los ingleses coadyuvaron en la dinámica del nacimiento del Uruguay «estado tapón» entre lo que hoy son Argentina y Brasil.

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