"Aquí nadie es más que nadie"
Hay gente que cree que las leyes, decretos y reglamentos son para no cumplirlos. Muchas veces, esa misma gente, es la que se llena la boca hablando del Estado de Derecho, de la defensa de la legalidad en abstracto, pero cuando les toca sus intereses pone el grito en el cielo.
Da la impresión de que estas personas sólo quieren las leyes para aplicarlas sobre otros, pero no para que sean las reglas de juego claras donde todos participemos en igualdad de condiciones.
En los últimos días se ha armado una gigantesca puesta en escena para desacreditar la iniciativa del intendente Oscar de los Santos, quien intimó a varias instituciones a devolver terrenos a la comunidad o en su defecto que establezcan contrapartidas para su uso.
Es así que escuchamos, no de todas las instituciones pero sí de algunas que tienen buena prensa, que ellos son muy buenitos, que se han matado trabajando por Maldonado, que son gente seria, que quieren seguir como antes.
Lo primero que hay que decir es que nadie está poniendo en duda las buenas intenciones de la mayoría de esas instituciones, muchas de ellas con varias decenas de años en su historia. El tema es otro: lo que está haciendo la Intendencia de Maldonado es cumplir con disposiciones que vienen de muy lejos y que fueron impulsadas por gobernantes de los partidos tradicionales, quienes en aquellos días mostraron la necesaria sensibilidad social.
Disposiciones que nadie niega que existen y que nadie ha cuestionado desde el punto de vista filosófico. ¿Es que hay alguien que en Maldonado piense que aquellas instituciones que se asientan en predios comunales deben de alguna manera retribuir a la sociedad por el beneficio que reciben? ¿Alguien entiende que hay derecho de utilizar bienes comunales para hacer negocios propios?
Estamos convencidos de que nadie está en la tesitura de permitir que los bienes municipales sean utilizados de cualquier forma y con fines no previstos, para provecho propio, en el momento de recibir esas propiedades que son de toda la colectividad.
Entonces ¿por qué tanto malhumor por una resolución apegada a derecho, como la que tomó el intendente Oscar de los Santos? Seguramente, en la gran mayoría de los casos, la incomprensión surge porque, acostumbrados al relajo, a que todo vale, algunos vecinos pensaron que el nuevo gobierno iba a ser más de lo mismo, que iba a continuar por la vía de los hechos y de las malas tradiciones con este tipo de irregularidades.
Nadie se puede sentir herido, siempre que sus intenciones sean sanas, y quiero creer que son todas sanas, que hoy haya al frente de Maldonado un intendente que quiere poner la casa en orden y que busca, por todos los medios legales, que las reglas de juego sean las mismas para todos.
Oscar de los Santos, el intendente electo por la mayoría de los fernandinos, no sólo se ha mostrado con un fuerte apego a la ley, sino que además ha abierto zonas de diálogo, al grado de que ha dicho que hay 90 días para regularizar todas las situaciones. ¿Alguien se puede sentir mal porque la máxima autoridad departamental electa democráticamente se preocupe de cuidar los bienes de la comunidad?
Maldonado, lo hemos dicho otras veces, necesita para desarrollarse un clima social y político adecuado, reflexivo, sereno, en el que las diferencias se diriman con altura, sin caer en desplantes como aquel en que incurrió hace pocos días el senador Enrique Antía, dentro de un estudio de una radio a la que no lo habían invitado.
El gobierno departamental, el Frente Amplio de Maldonado, la Lista 738, trabajan por los vecinos del departamento con el programa de gobierno sobre la mesa y siempre atentos a la Constitución y la ley. De este camino no nos apartará nadie: nuestro compromiso es con la gente y de ese lado vamos a estar siempre. Como decía el paisano: «Aquí nadie es más que nadie». *
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