La elección universitaria
Quienes no formamos parte de la Universidad, pero sentimos la importancia que ella tiene no solo para su interna sino para la sociedad y el país todo, hemos seguido con interés el proceso de elección del nuevo rector.
Proceso electoral que mostró su pluralismo y democracia interna, en un debate en que lo rumbos, las propuestas y las realidades fueron ejes temáticos del mismo.
Nuestras felicitaciones a quienes de una u otra forma participaron en este proceso (a estudiantes, a docentes, a egresados, a los candidatos), que mostró compromiso y sentido de pertenencia con la institución.
La Universidad de la República tiene sus fortalezas y debilidades en el cumplimiento de los fines que los universitarios y los uruguayos todos esperamos de ella. Es tan sabio saber reconocer las fortalezas para emplearlas en el desarrollo de las políticas universitarias como saber reconocer las debilidades para irlas superando y que no se constituyan en contrapeso del accionar.
Una Universidad al servicio de la sociedad y del país todo es para nosotros la prioridad.
En esta línea hay un rico camino andado de generaciones de universitarios y de rectores que han puesto a su servicio su entrega , su talento y su capacidad de conducción.
No obstante ello, el cambio es permanente, porque la vida así lo exige y las realidades así lo imponen. Pretender detenerse es involucionar.
La Universidad de la República ha sufrido mucho, ha tenido que enfrentar a factores externos que le han significado ahogo presupuestal y también por momentos la crítica generada en quienes han visto con desagrado que dicha institución discutiese los temas con total libertad, autonomía y espíritu crítico.
Mirar hacia fuera no significa desconocer que factores internos también hay presentes en los problemas que tiene.
Pero es de justicia señalar que nuestra Universidad ha tenido que enfrentarse a condiciones adversas muy duras.
Ese tiempo se acabó. Desde el gobierno ya no se mira con sospecha a la institución, se la quiere promover e incluirla en el proyecto de cambios que el país requiere.
Los recursos presupuestales previstos comenzarán el camino del ascenso con el compromiso de que la Educación Pública en su conjunto llegará al 4,5% del Producto Bruto Interno al término de la gestión del gobierno.
También el diálogo interinstitucional encuentra para la Universidad de la República en los actores ligados de la Administración Pública (ANEP, MEC, etc.) una disposición sin reservas.
Toda renovación siempre implica un desafío y una oportunidad. Al nuevo rector y a quienes integran los organismos de conducción desearles que la sensibilidad, los esfuerzos y la capacidad posibiliten los mejores destinos.
Entendemos que lo académico, la generación de conocimiento y la extensión universitaria cumplirán su función, si ello se vuelca al beneficio de este pueblo uruguayo que tantos anhelos compartidos tiene y que hoy siente que la esperanza existe y que se ha empezado paso a paso a construir un futuro mejor. *
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