Es necesaria una reforma constitucional
El Frente Amplio se comprometió hace tiempo a promover una Reforma de la Constitución que consagre el voto en el exterior o voto epistolar o por correo. Una norma que ya existe en los países más avanzados y se extiende con rapidez para ampliar la democracia. Ya existe un proyecto del Senador José Korzeniak, que permite que en una misma elección se pueda aprobar el proyecto y los residentes en el exterior puedan votar en las elecciones de 2009.
Pero el episodio ahora en que con 17 votos en el Senado el gobierno no pueda obtener la venia para nombrar a la Fiscalía de Corte porque se exigen tres quintos y falta un voto, que ni blancos ni colorados quieren dar, exige eliminar esas mayorías especiales de la Constitución porque hoy los partidos son tres y no dos como eran antes. Los blancos aprobaron las ideas de la candidata a la Fiscalía de Corte, Mirtha Guianze, que promueve una mayor independencia del cargo, pero siempre encuentran una excusa para no votar.
Las mayorías especiales son por esencia antidemocráticas, porque así gobiernan las minorías y no las mayorías, cuando por definición la democracia es el gobierno de las mayorías.
El tema ha llegado a niveles de escándalo con la no provisión de los cargos del Tribunal de Cuentas y de la Corte Electoral, cuyos actuales ministros fueron nombrados en 1994 o 1995, hace la friolera de once o doce años. De la Corte Electoral actual se cuentan cosas asombrosas, como que uno de los ministros cobra su sueldo pero no va nunca y cada miércoles pide licencia para no asistir a la sesión semanal del cuerpo.
En la Reforma de 1967 Sanguinetti y Jorge Batlle sustituyeron la exigencia de dos tercios para proveer los directorios de los entes autónomos, por la de tres quintos, y si después de dos meses no hay acuerdo, se designan por mayoría absoluta. Es una buena norma que logró terminar con la corruptela de no renovarlos cada cinco años y dejar que los años pasaran y pasaran, sin que el nuevo gobierno pudiera ejercer su derecho a proveerlos. Cuando eran dos los partidos los dos tercios estaban mal, pero ahora que son tres, es mucho peor, porque la mayoría especial no podrá impedir que uno de los partidos pueda quedar afuera. El segundo partido, si son cinco los cargos, querrá siempre exigir los dos de la minoría.
En 2005 el nuevo gobierno de la izquierda ofreció integrar los entes autónomos a blancos y colorados, que no aceptaron porque el gobierno se reservó el cuarto cargo del Banco República, cuya Carta Orgánica exige cuatro votos para muchas decisiones. Fue una excusa, porque como Lacalle proclamó que se iba a la oposición, Larrañaga no quiso ser menos y se olvidó que era el presidente del Directorio y nunca aceptó los cargos en los entes autónomos. Ahora se ha descubierto que las deudas por ahora incobrables con el Banco República suman 2.800 millones de dólares. Una deuda parecida a la de los Rhom y los Peirano, que explica la pobreza y la indigencia de nuestro pueblo. Con tres votos en el Directorio el gobierno habría podido hacer muy poco para cobrar a tantos morosos.
En resumen, la Reforma en la Corte Electoral y en el Tribunal de Cuentas deberá exigir la misma mayoría que hoy existe para los entes autónomos, de tres quintos, y a los dos meses de mayoría absoluta. Y para las venias, la mayoría absoluta del Senado y no los tres quintos. *
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