Hacia el Parlamento del Mercosur
Luego de haber participado en la reciente Cumbre de Córdoba, nuevamente en mi calidad de integrante de la Comisión Parlamentaria Conjunta del Mercosur, estoy en condiciones de reafirmar las sensaciones y percepciones vividas en Caracas.
Actualmente, se está dando una interesante lucha que busca cambiar el viejo paradigma fundacional de competencia intrarregional, por otro de mayor complementariedad y solidaridad. Estamos viviendo una etapa y un proceso fermentales, hay otro espíritu y otra disposición para con el proceso de integración; nuevamente es un factor donde se depositan esperanzas, y ahora, hay compromisos asumidos para acompañarlas.
El ejemplo más claro es el discutido y archiconocido tema de las asimetrías. Recientemente nuestro senado aprobó los Fondos Estructurales, que permitirán corregir dichas asimetrías entre los socios mayores y los menores del bloque. Cada país aportará a dicho Fondo en relación directa a su tamaño, y recibirá en forma inversa al mismo; o sea, podríamos contribuir con unos 2 millones de dólares anuales y recibir entre 30 y 40 millones, para impulsar diversos proyectos productivos y de infraestructura.
Que quede claro, no se trata de negar las dificultades que tiene el Mercosur, eso sería de necios. Pero es igualmente de necios, y de necios cortoplacistas además, concentrarse exclusivamente en los aspectos negativos, y olvidarse de los 15 años de lenta y paciente construcción y acumulación; es ignorar que el Mercosur es enormemente valorado y considerado afuera de la región; y es desconocer que pese a todas las dificultades, sigue siendo el destino de más del 20% de nuestras exportaciones, que el 75% de los turistas que nos visitan son de la región, y que también la mayoría de las inversiones y del abastecimiento energético tienen su origen en países integrantes del bloque. Y mucho más ahora que ingresó Venezuela.
Para aquellos que dicen que el Parlamento del Mercosur sería un problema adicional dentro de un proceso ya complicado, y donde ha costado coordinar políticas económicas, yo les respondo que, precisamente, las dificultades de coordinación política, de legitimación social y popular de la integración, y las conductas individualistas de los socios son a causa de la baja calidad institucional del mismo.
Por decirlo más claramente, el proceso de integración ha sido víctima del propio paradigma, de la propia ideología que le dio vida. Un proyecto exclusivamente comercial, de corto plazo, sustentado en la visión individualista y comercial a la que ya me he referido.
El Mercosur tiene, entonces, un evidente problema de legitimación social, provocado en gran medida por la escasa o nula capacidad de involucramiento e influencia que tienen los ciudadanos respecto al proceso de integración. Se ha tratado de un proceso elitista y cupular, que no ha permitido a la gente «apropiarse» del mismo, vivirlo y sentirlo como propio.
¿Qué podría hacer el Parlamento del Mercosur en ese sentido?: el politólogo italiano Mauricio Cotta describe 4 funciones básicas de los parlamentos: 1) Representación; 2) Legislación; 3) Contralor; 4) Legitimación.
Este Parlamento serviría claramente, en este caso, para cumplir dos de esas funciones: la de representación y sobre todo- la de brindar legitimidad al proyecto de integración regional, al permitir el involucramiento más activo de los ciudadanos, al habilitarse un proceso participativo. También cumpliría funciones legislativas, pero dado que al menos en un principio las normas serían de carácter propositivo y sujetas a la aprobación de los Parlamentos nacionales, esa función tendría un rango menor en relación a las otras dos.
Según se establece en el actual proyecto de creación del Parlamento, el mismo vendrá a sustituir a la actual CPC, y sus propósitos según se establece en el artículo 2- serán: «1. Representar a los pueblos del Mercosur, respetando su pluralidad ideológica y política; 2. Asumir la promoción y defensa permanente de la democracia, la libertad y la paz; 3. Impulsar el desarrollo sustentable de la región con justicia social y respeto a la diversidad cultural de sus poblaciones; 4. Garantizar la participación de los actores de la sociedad civil en el proceso de integración; 5. Estimular la formación de una conciencia colectiva de valores ciudadanos y comunitarios para la integración; 6. Contribuir a consolidar la integración latinoamericana mediante la profundización y ampliación del bloque; 7. Promover la solidaridad y la cooperación regional e internacional»
Su implementación se dividirá en dos etapas. En la primera, que se establece desde el 31 de diciembre de 2006 hasta el 31 de diciembre de 2010, se establece una integración paritaria con 18 miembros por cada Estado; para luego de esa fecha pasar a la 2ª y definitiva etapa, en que sus integrantes serán electos mediante «sufragio universal, directo y secreto, de acuerdo con la legislación interna de cada Estado Parte y las disposiciones del presente Protocolo» (artículo 1 del proyecto). La integración será proporcional, pero contemplará máximos y mínimos para evitar reflejar las asimetrías poblacionales entre los socios.
Algunas de sus competencias serán: efectuar pedidos de informes u opiniones por escrito a los órganos decisorios y consultivos del Mercosur; recibir informes de las presidencias pro-témpore al comienzo y final de sus mandatos; emitir declaraciones, recomendaciones e informes sobre cuestiones vinculadas al proceso de integración; elaborar dictámenes sobre los proyectos de normas Mercosur que requieran aprobación por parte de cada Estado; proponer proyectos de normas. Estas y otras competencias se encuentran delimitadas por el artículo 4°.
Por otra parte, para aquellos que se preocupan y temen por la pérdida de soberanía que podría significar integrar el Parlamento del bloque, en el artículo 15 se establece que cuando se requieran mayorías especiales y calificadas, se precisará no sólo mayoría numérica; también se precisará que la decisión sea apoyada por parlamentarios de todos los Estados partes.
Por todo lo expresado, es que apoyo firme y decididamente la posibilidad de crear el Parlamento del Mercosur, ya que permitiría legitimizar, y de esa forma consolidar y fortalecer el proceso de integración regional, haciendo a la gente partícipe del mismo. En otras palabras, democratizándolo.
Sinceramente, me parece ver el árbol en medio del bosque preocuparse por el futuro Parlamento del Mercosur, cuando en realidad el mismo resulta más una solución y una propuesta renovadora y removedora, capaz de potenciarlo, y por ende- la soberanía de todos los socios; en forma similar a como ha pasado en casos más conocidos y ampliamente estudiados.
Finalmente, no es mi intención presentar al Mercosur como «un camino de rosas»; pero como toda construcción humana que incide en la sociedad tiene encuentro o desencuentro, nuestro destino natural es América Latina y la institucionalidad del Mercosur. Servirá además para corregir desencuentros que vivimos hoy que se hubieran podido solucionar con otros instrumentos.
Propusimos en nuestra campaña electoral Más y Mejor Mercosur, y por ello apoyamos fervorosamente la creación del parlamento. Así como defendemos en cada ámbito las necesidades que tenemos los países chicos en que se corrijan las asimetrías existentes, una cosa no es excluyente de la otra, por el contrario son complementarias.
La historia ha hecho que América Latina construya un destino propio para insertarse en este nuevo mundo multipolar. Es para mí un eslabón importantísimo para este objetivo, no perdamos oportunidad. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad