¿Nueva estrategia o ganar tiempo?
En su edición de ayer, LA REPUBLICA da cuenta de algunos movimientos que se vienen realizando en las áreas profesionales y sociales que rodean a los militares acusados por violaciones a los derechos y que en la actualidad se encuentran detenidos a la espera de una resolución de la Justicia que habilite, o impida, el cumplimiento de la solicitud de extradición formulada por la Justicia de Argentina.
De acuerdo con esa información, «El Círculo Militar contrató a una consultora internacional para que lo asesore sobre la mejor forma de comunicar a la opinión pública su visión en torno al tema de los militares requeridos por la Justicia argentina, acusados de haber participado en violaciones a los Derechos Humanos, concretamente en el caso de la desaparición de María Claudia García Irureta de Gelman.
La empresa contratada es Merino & Asociados, y es la piedra fundamental para que el Círculo Militar construya una nueva estrategia en materia comunicacional, según se informó (a través de) Canal 12. La idea es hacer una fuerte ofensiva mediática para difundir la posición del organismo en torno a la situación de los militares que están requeridos por la Justicia argentina, acusados de haber participado en el secuestro y posterior desaparición de la nuera del poeta Juan Gelman».
La semana pasada se conoció una carta abierta del capitán Eduardo Rama, hijo del coronel (r) Ernesto Rama que está requerido por la Justicia argentina, en la que solicitó ser desafiliado del Círculo Militar por entender que esa institución defendió en forma «tibia» a los colegas que están detenidos en Cárcel Central a la espera de su extradición hacia la Argentina.
En su última edición, Búsqueda agrega algunos elementos sobre los fundamentos conceptuales de la nueva estrategia, así como las características del grupo encargado de las gestiones mediáticas, Merino & Asociados.
El Círculo Militar contrató a esta empresa como «asesora en comunicación en situaciones de crisis», caracterización que viene a confirmar el conocido aserto de que hay campos en los que ya está todo inventado.
Andrés Merino se propone, siempre según Búsqueda, defender ante la opinión pública la situación de los oficiales detenidos. Merino estuvo, según la fuente, varios días en la Argentina en reuniones de información acerca de la Justicia argentina. En pos de darle a Gavazzo y sus secuaces una manito para conquistar la opinión pública, Merino empieza por reconocer que, para él, no se trata de debatir acerca de la culpabilidad o no de los militares detenidos.
De lo que se trata, para Merino, es asegurar un juicio imparcial para los acusados. A través de este apoyo, el Círculo Militar realizará una audaz maniobra envolvente, procurando sorprender al enemigo con un ataque de flanco.
La maniobra es sencilla: se trata de actuar, siempre en vista a la batalla (es lo de ellos, ¡son militares qué embromar!) por la opinión pública y hacerlo a partir de la gran autoridad moral que, a Gavazzo, Silveira y Rama, les da el hecho de haber sido la más extendida proyección de la rama militar durante la dictadura, el brazo ejecutor propiamente dicho.
El argumento a esgrimir, por lo alto, es «que la justicia argentina no es independiente».
Los hombres del SID y de la OCOA conocen a fondo estas cuestiones de la justicia independiente. En fin, no tanto lo de justicia independiente; lo de ellos es, más bien, lo de la justicia inexistente, o de la justicia como una rama subordinada a la Junta de Comandantes en Jefe.
Cuando ellos mandaban, el Poder Judicial fue borrado del mapa. Ni uno solo de los delitos políticos, de las decenas de miles de delitos políticos que se castigaron durante todos esos años, fue examinado por un magistrado de la justicia ordinaria. La Justicia Penal Militar, convertida en un gigantesco aparato de venganza y represión, fue la que se ocupó del destino de todos los perseguidos políticos durantes más de trece años.
Los argumentos contra la extradición son tan inconsistentes que más que un alegato parecen ser pura chicana, un mero artilugio para ganar tiempo. *
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