La lengua no es de trapo

Todo es relativo

Los otros días, escuchando la radio, pude oír la siguiente información cuya construcción sintáctica es defectuosa:

«La Dirección del citado nosocomio acondicionó unas salas para tratar a esos delicados pacientes que se les ofrece un tratamiento integral».

Este asunto de los pronombres relativos (el que señalado en negrita lo es) genera unas cuantas incorrecciones. Digamos en primer término que los pronombres relativos refieren una oración a un ser o cosa mencionada anteriormente y que se llama antecedente.

Cumplen esta función (entre otras) los siguientes vocablos: que, quien, cual, cuyo, donde.

Que puede referir al sujeto: «los niños que juegan», «las cosas que pasan»; o al complemento directo: «la mujer que amo», «el auto que compraron». Sencillo, ¿verdad?

Quien sólo remplaza a personas, no a cosas, y puede referir al sujeto: «eso no satisfizo a los asaltantes, quienes le exigieron más»; o, precedido de la preposición correspondiente, a otros complementos del verbo: «los diputados de quienes habló el ministro», «el portero a quien entregaron el sobre», «las personas con quienes se reunió».

Cual va siempre acompañado de un artículo y tiene el mismo uso de quien pero referido a cosas: «el accidente tuvo varias causas, entre las cuales se señala el mal estado de la calzada», «la audiencia en la cual se dictó sentencia definitiva».

Cuyo hace referencia a seres animados o inanimados e indica pertenencia (es relativo y posesivo): «la señora cuyo auto fue robado», «una enfermedad cuyo tratamiento es muy costoso».

El problema es que estos relativos se usan tan mal, o mejor dicho, se cometen tantas incorrecciones al emplearlos, que merecen que nos detengamos en ellos.

Los errores con estos pronombres tienen su origen en lo siguiente: en la mayoría de la gente, hay una cierta renuencia a usar quien y cuyo y una tendencia a emplear que en su lugar, creando así construcciones sintácticamente incorrectas o expresiones confusas. Es el caso de la frase que nos ocupa hoy, donde se usa que referido a un complemento indirecto; lo correcto es: «… para tratar a esos delicados pacientes, a quienes se ofreció un tratamiento integral».

Otras incorrecciones típicas que usted seguramente ha oído alguna vez: «el auto que la bocina no funciona» debe ser «el auto cuya bocina no funciona»; «la oficina que trabaja Pedro» debe ser «la oficina donde trabaja Pedro». No es tan complicado, ¿verdad?

Fíjese qué horrible sería si Cervantes hubiera escrito «En un lugar de La Mancha que no me quiero acordar del nombre…».

–Fíjese, Mendieta, lo bien que uso los pronombres relativos: es a usted a quien le toca mandar la vuelta.

–¡Qué lo parió! *

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