Mercosur: difícil equilibrio

La cita es en Córdoba.

Hoy y mañana tendrá lugar la XXX Cumbre de Presidentes del Mercosur, convocada para tratar diversos asuntos relativos a la marcha del proceso de integración regional. Aunque no está previsto que se aborden temas binacionales, es dable suponer –y es de desear– que la ocasión sea aprovechada para que los presidentes Vázquez y Kirchner mantengan un encuentro no oficial, al margen del protocolo, que sirva como punto de partida a la tan ansiada reanudación del diálogo. Esperemos que la razón prevalezca por encima de mezquindades, de enojos e intransigencias, y que se restablezca el clima propicio para llegar a un acuerdo político y diplomático a propósito de la controversia por las pasteras.

El gobierno uruguayo ha emitido señales claras en el sentido de recomponer la relación con el argentino y ha dado incluso un paso en ese sentido. El canciller Reinaldo Gargano viajó ayer a la capital provincial sede del encuentro con el propósito de entregar a su par argentino, Jorge Taiana, un documento preparado por nuestro ministerio de Relaciones Exteriores en el que se propone el monitoreo conjunto de parte de ambos países de la construcción de las plantas así como de la gestión de éstas cuando comiencen a operar.

Es una propuesta seria, responsable, prudente y respetuosa. Es, además, la única postura que nuestro país puede adoptar para que verdaderamente el diálogo se restablezca sin abdicar de nuestro inalienable derecho de elegir el camino que nos conduzca al crecimiento económico.

El ministro Arana, orador oficial en la celebración de la Jura de la Constitución el pasado martes 18, resumió de manera inmejorable cuál debe ser la actitud de nuestro país: «La democracia uruguaya ha sustentado siempre, y hoy lo reafirma, la fuerza de la razón frente a la razón de la fuerza, apostando al diálogo respetuoso y sereno, capaz de obtener objetivos confluyentes».

El gobierno argentino ha dado muestras de no hallarse en la misma sintonía y mantiene, a pesar del fallo adverso de la Corte Internacional, su postura intransigente. La gestión realizada por el gobierno argentino ante los organismos crediticios internacionales para evitar el financiamiento de las empresas productoras de celulosa es una prueba elocuente de su disposición a llevar el conflicto hasta sus últimas consecuencias, haciendo oídos sordos a la recomendación de la Corte de La Haya en el sentido de que ambos gobiernos se abstengan de llevar adelante cualquier acción que pueda entorpecer la resolución pacífica del conflicto.

A esta altura de los acontecimientos, la necesidad de reformular el Mercosur se torna imperiosa. Los socios menores del bloque –Paraguay y Uruguay– se ven enfrentados a dos colosos que no tienen reparos en imponer su punto de vista y en anteponer sus intereses por encima de los de los demás. En las últimas horas, han vuelto los reclamos radicales de los arroceros brasileños tratando de impedir el ingreso de arroz uruguayo a su mercado; otro conflicto de intereses que la razón de la fuerza esgrimida por los poderosos prevalece por encima de la fuerza de la razón; los intereses mezquinos por sobre la solidaridad.

Hagamos votos por que en esta XXX Cumbre se echen las bases de un bloque regional regido por intereses comunes contra la voracidad del imperialismo y las transnacionales. *

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