Cuidado con la mano de Kirchner
Todos los actores políticos, así como los distintos analistas políticos, coinciden en que el presidente Vázquez, en nombre de Uruguay, debe ser el primero en extender la mano al presidente Kirchner y por lo tanto a la Argentina toda. Lo que no le han advertido al presidente Vázquez es en el cuidado que debe tener al extenderle la mano a Kirchner, pues no sería esta la primera vez que se la corte y la use para poner en funcionamiento su esquema de triturar a quien no ha logrado doblegar.
Su autoritarismo y soberbia le impiden analizar esta compleja situación con racionalidad, para él, la lucha no terminó con la resolución de La Haya. Para él la lucha continúa, como en sus viejos tiempos de montonero «virtual», por lo que para él lo primordial es la destrucción del enemigo, despreciando el consenso, y no le dará significado histórico a la mano tendida del presidente Vázquez en nombre del pueblo uruguayo.
Al extender su mano, el presidente Vázquez debe saber que del lado argentino se la está apretando la sociedad «Kirchner, piqueteros ambientalistas y Cía.», cada uno con su manera de pensar y de actuar, y en vez de abrir los brazos para recibir nuestro gesto, los cerrarán para apretarnos con ánimo destructivo, con el deseo de arrasar con todos nuestros proyectos, ya que para el presidente Kirchner y sus asalariados piqueteros, los que no están con ellos, sus enemigos son.
Hasta ahora, en el caso de las plantas de celulosa, el presidente Vázquez viene actuando en forma racional, algunas veces un tanto ingenua, evaluando la situación de manera firme, sin reaccionar frente al agravio de las autoridades argentinas y a la total falta de respuesta a diversos documentos y cartas enviadas con planteos de fondo, a las que hasta ahora siguen sin responder.
Cuidado con Kirchner hoy, presidente Vázquez, pues la prensa argentina lo está hiriendo por varios lados, y eso lo pone furioso y no sabe distinguir ni separar los problemas que lo agobian. Hoy para él el problema de las plantas de celulosa y los diversos frentes abiertos con la prensa están en el mismo paquete, y así como está redactando en Casa Rosada una «ley mordaza» similar a la que rige en Cuba y Venezuela para detener a la prensa opositora, también está elaborando una estrategia y un cronograma de acosos para debilitar la imagen de Uruguay y obligarnos a aceptar sus lineamientos en el tema.
Vázquez no encontrará consenso en Argentina, pues Kirchner quiere que La Haya y los informes digan lo que él quiere, en caso contrario intentará bloquear los préstamos a las empresas, y los piqueteros ambientalistas pasan por encima del máximo órgano jurídico del planeta y dicen No a las plantas de celulosa y amenazan con escraches a nuestro Presidente (permitido por Kirchner) y reanudar los bloqueos de puentes, sin faltar la anecdótica pose patoteril argentina de insinuar bombas y violencia; ante este panorama, ¿quién dictará las pautas en Argentina para elaborar un plan de acción que permita tener un civilizado diálogo con ellos?.
Antes nos amenazaban con el resultado de La Haya, hoy nos amenazan con bloquearle los préstamos a empresas uruguayas que están legalmente constituidas y avaladas por el Estado uruguayo, presentando sendos documentos en la Bolsa de New York y en la Comisión de Valores de Estados Unidos, a los efectos de bloquear las posibles inversiones en las plantas y perjudicando directamente a Uruguay.
Kirchner, en su estrategia, cambió el campo de batalla de la guerrilla, ahora el campo son las finanzas.
Como manifesté en un anterior artículo, el primer punto que tengan para hablar Vázquez y Kirchner será sobre conceptos de «no intervención» en asuntos internos de otros países, que el doctor Vázquez le pueda refrescar al doctor Kirchner. Debe saber el presidente Kirchner, y Vázquez se lo debe recordar, que la intervención debe condenarse en todas sus formas, directa o indirectamente, ya que ésta puede ser de tipo económico (bloqueando préstamos a empresas uruguayas), político, y puede ser más indirecta, como a través del fomento, financiación o tolerancia de actividades armadas, subversivas o piqueteras en su territorio como sucede en estos momentos.
La intervención es ilícita cuando el Estado que interviene actúa sin título jurídico suficiente como es el caso de Argentina, y ha quedado demostrado en la resolución de La Haya. Esta es la forma más frecuente de intervención, cuando a un Estado no le agrada el gobierno o la política interior de otro Estado y se propone notificarlo a su arbitrio.
Citaba en mi anterior artículo: «No puede admitirse que los Estados tengan derecho a intervenir en los asuntos de otros Estados para impedir una decisión legal o ilegal, ya que un Estado extranjero no puede erigirse en juez de la legalidad o de la ilegalidad», declaraba definitivamente Castlereagh al intervenir oralmente en los congresos de Troppau y de Laybach, donde se trataba de las revoluciones de España y de Italia, frente a las ideas intervencionistas de Metternich.
Volviendo a lo del título de este artículo: ¡Cuidado con la mano! Señor Presidente, recuerde que la mano que usted está extendiendo es la mano de todos los uruguayos, y ninguno de nosotros queremos ser presa de la ambición y la insensatez de un presidente autoritario e intervencionista y seguramente como corolario de toda esta fatua actuación del gobierno argentino, otra vez usted volverá, doctor Vázquez, con las manos vacías. *
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