Por Maldonado, empujar juntos
Ya comenzamos a caminar hacia el segundo año de gobierno progresista en Maldonado y por ello es importante tener un momento de pausa y de reflexión, para poder realizar con éxito los cambios que se ya están concretando y que la población visualiza con claridad.
Un año ha sido suficiente para comprender – tanto el oficialismo como la oposición- , que entre todos tenemos la obligación de crear un nuevo clima político en nuestra sociedad.
Lo más sencillo para nosotros, los que estamos del lado del gobierno municipal, sería hacer una larga lista de errores y de agresiones que ha llevado a la práctica la oposición. En esta oportunidad no es nuestra intención hacerlo, porque a pesar de que tenemos razón al decir que los blancos de Antía no han asumido que ya no gobiernan Maldonado, entendemos que hay que descomprimir las tensiones políticas, incluso dejando momentáneamente de lado nuestros sentimientos.
No hay sistema político que soporte la agresividad permanente, la falta de diálogo y la búsqueda casi enfermiza de las diferencias. No creemos en sociedades que hablen un solo verbo, ni pueblos que crean que el conflicto siempre es negativo. No eludimos el conflicto, tampoco el debate, pero preferimos la confrontación civilizada, inteligente y bien intencionada.
Maldonado no tiene futuro si la política se la entiende como el escenario para destruir al otro, con miras a las próximas elecciones dentro de cuatro años. La política debe contener principios, ideas, programa, propuestas, crítica y autocrítica. A la vez importa y mucho la forma con que se desarrolle.
Los vecinos de Maldonado conviven, sienten, se entienden y se desentienden, pero con cultura de vecinos, de gente que tiene que convivir para construir un futuro común, respetando las sanas diferencias.
No puede ser que la política termine separando a María y a José, cuando ellos se encuentran en el barrio, en las comisiones de fomento, en los centros de trabajo, en el estudio, en la lucha por la sobrevivencia en los asentamientos.
Maldonado necesita de una nueva forma de hacer política, que sustancialmente pasa por respetar en doble sentido el veredicto de las urnas. Hay que respetar al Frente Amplio y a su gobierno municipal porque fueron los triunfadores en las urnas. A la vez, nosotros los que ganamos en 2005, tenemos que respetar a los que perdieron.
No es sencillo salir de un estado de agresión permanente, a un estado de trato respetuoso. Pero vale la pena hacer el gran esfuerzo, porque en definitiva solo se puede construir si no se vive con temor al golpe por la espalda, a la patada por debajo de la mesa.
La nueva realidad política se debe construir desde las dirigencias y también desde las bases de todos los partidos políticos y las organizaciones sociales, porque la democracia es una empresa nacional y esto se puso a prueba cuando hace pocos días un militar acusado de violar los derechos humanos se fugó, para ser inmediatamente capturado.
Ante la fuga, desde la oposición se actuó con pequeñez política. Pero mucho más pequeñez hubo cuando el acusado fue capturado y la oposición se llamó a silencio. Es de esperar que este triste episodio de la fuga haya servido para que todos comprendamos que nuestras diferencias solo se van a dirimir bien en la cancha de la democracia y que para ello entre todos hay que conservar y cuidar esa cancha.
Cuando el temporal de 2005, quizás porque aún estaban abiertas las heridas que dejó la campaña electoral, el sistema político opositor no estuvo a la altura de los acontecimientos, respaldando al intendente Oscar De los Santos. Fue, ese, otro mal ejemplo de lo que no se debe de hacer en política, cuando se quiere a la política.
No son estas horas de recriminaciones, son momentos de empujar juntos cuando hay que estar juntos, de empujar, siempre empujar, aunque haya que debatir y discrepar en ese proceso de construcción ciudadana que siempre debe ser ininterrumpido y enriquecido por la participación popular.
El Frente Amplio, la Lista 738 de la Alianza Progresista, seguirá estando del lado del Flaco De los Santos no sólo porque de allí surgió, sino porque no se ha apartado un ápice del programa votado por la mayoría de los fernandinos.
Así somos, así seguiremos construyendo el sueño de un Maldonado civilizado, emprendedor, productivo, con justicia social, sin violencia, culto y educado. Abierto al mundo para que el turismo siga siendo la gran locomotora del desarrollo, mientras se va construyendo una nueva y diversificada realidad productiva que permita a nuestros vecinos vivir de su trabajo y saludándose entre ellos sin preguntarle al otro a quien votó. *
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