El rumbo de la Intendencia
Por estos días varias novedades de la acción municipal recorren los medios de prensa.
Primero, la decisión judicial favorable a los trabajadores de Adeom que demandaron el incumplimiento del convenio, que en el año 2002 no pudo ser pagado por la difícil situación nacional.
Segundo, el llamado a la gente a incorporarse activamente a los presupuestos participativos realizados por vía de una buena campaña publicitaria.
Por último, el anuncio del doctor Ehrlich de que los CCZ se transformen en verdaderos centros cívicos, que atiendan problemáticas más generales de la vida ciudadana, como seguridad, vivienda, salud y –suponemos– juventud, empleo y promoción de deportes…
En la década anterior, esta ultima idea de desmunicipalizar la acción de los comunales se planteó en reiteradas oportunidades. Es obligación decirlo: nos asombra que tuviera que pasar un año de gobierno para que esto, que era de cajón, se formulara.
En la década anterior, en la que el gobierno central e intendencia eran de distinto signo, la intendencia debió rellenar verdaderos «agujeros negros» provocados por las administraciones anteriores, que si bien no dejaron déficit, atendieron poco y mal las necesidades de la población.
El colmo fue que la IMM debió realizar tendido de cables (potestad indiscutida de la UTE) para iluminar una ciudad casi a oscuras y llevar una lucha a brazo partido contra los basurales endémicos. Por si fuera poco, la IMM construyó viviendas, creó una vasta red de policlínicas, dio de comer y brindó trabajo.
El éxito de la administración Vázquez y la brillante primera administración Arana, posibilitaron una tercera y esta cuarta administración como premio a una labor satisfactoria y transparente.
El triunfo del Frente Amplio en las elecciones nacionales generó la necesidad de una propuesta de gestión municipal diferente, ya que no tenía mucho sentido así lo entendimos y lo entendemos hoy- que habiéndose generado tal sintonía histórica, se sigan superponiendo acciones o funciones y no se concentren esfuerzos y recursos para obras, servicios públicos y gestión.
Lamentablemente esto no lo estamos viendo. La bandera de la mejora de la gestión sigue estando en manos de otros, y del préstamo del BID. Para esa reforma no hemos tenido ninguna noticia.
El capítulo de la descentralización quedó y sigue sin ser reglamentado desde la última reforma constitucional. El doctor Vazquez insiste -y nosotros compartimos esa insistencia- en la descentralización como proceso democratizador y generador de estructuras más simples, para ser aplicado en la reforma de la salud.
La profundización de la descentralización es una tarea revolucionaria; ella requiere preparar decisiones estratégicas que permitan construir una intendencia con una centralidad más chica y unidades descentralizadas más fuertesy autónomas.
Otro tanto ocurre con la modificación del Digesto Municipal, que reglamenta obligaciones, escalafones, carreras funcionales, entre otras cosas.
Que el doctor Ricardo Ehrlich opine que los CCZ deban transformarse en centros cívicos está muy bien, pero creemos que es hora de proponer con más precisión cómo se van a acelerar los trámites de arbolado o cómo se van a mejorar las distintas demandas, acortando tiempos y procedimientos administrativos, que deben considerarse en pie de igualdad a la participación social, sin olvidarnos que el gobierno del FA va adelante de todos.
Hace muchos años que venimos peleando por las cuadrillas polifuncionales, o porque los CCZ integren a capataces que sean líderes, y que puedan trabajar codo a codo con el secretario y el director de servicios para aceitar el funcionamiento de los comunales y satisfacer las demandas.
En cuanto a los presupuestos participativos zonales, creemos que se deberían instrumentar mecanismos de recepción y reconocimiento para las ideas presentadas por la vía de un formulario tipo, en el momento de ser entregadas al comunal por intermedio de los concejos. Hay personas a las que les interesa el reconocimiento de sus iniciativas, y eso es sano.
La IMM, atendiendo ese reconocimiento, estimulará la participación, promoverá socialmente a la gente, a la vez que premiará a los imaginativos, que por cierto no abundan en nuestros días.
Queremos más participación, más prestación de servicios, más planificación estratégica, más intendencia para seguir de largo hacia un quinto período. *
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