El megavatio de ENCE

Según declaraciones del Presidente de la República la empresa española ENCE se propone instalar una planta generadora de energía eléctrica alimentada a aserrín, la cual alcanzará a producir 2,5 megavatios de energía, de los cuales la empresa utilizaría un megavatio y medio, disponiendo de otro megavatio para venderle a UTE. Tal la noticia difundida por los medios de comunicación, ligada a toda la problemática sobre energía que vive el país. Si bien no será un aporte cuantitativamente demasiado importante, es quizás oficialmente el comienzo del camino alternativo para la producción de energía, por parte de particulares, dentro del marco regulatorio energético legal, con destino a la red eléctrica nacional. Aún cuando la dependencia de los hidrocarburos continúe no se sabe por cuanto tiempo, aquí y en el mundo, ya se ha escrito mucho por quienes saben sobre fuentes alternativas y las carencias que, en ese sentido, ha padecido el Uruguay durante años. En efecto, entre tantas imprevisiones y omisiones, imputables a quienes han tenido responsabilidades sobre el destino colectivo, así como sobre el país productivo, la problemática de la energía es de las más resonantes. Tardíamente, y motorizados más por la ola privatizadora que por la obra esperanzadora, elaboraron dicho marco legal, vacío de contenido durante mucho tiempo, por ausencia de los particulares en un mercado tan especial.

No obstante, hubieron quienes -hace tiempo- quisieron recorrer ese camino de producción de energía fuera del ente estatal, basados en la esperanza de contribuir al desarrollo de un país productivo y para aprovechar  en ese sentido  potencialidades olímpicamente despreciadas. Hace diez años, en el departamento de Soriano, se planteó una experiencia en la dirección señalada, abortada como tantas otras intentadas. La de la energía, incluso, no le hubiera resultado casi onerosa al Estado, en virtud del carácter de acreedor hipotecario del instrumento cuya entrada en la órbita productiva, por parte de las fuerzas vivas se reclamaba. El ex ingenio azucarero de Mercedes contaba entre sus maquinarias con dos turbogeneradores para su producción propia de energía, con una capacidad cada uno, de ¡3 megavatios!, suficiente para proveer de energía eléctrica a las ciudades de Mercedes, Dolores y Fray Bentos (a ésta, antes de la instalación de las papeleras). Si bien esos 6 megavatios eran producidos a fuel oil, había proyectos para reconvertirlo a gas (novelería del momento), o a leña, este último el combustible más seguro, barato y abundante, componentes todos indispensables cuando de combustibles se trata.

Como la infinidad de propuestas anteriores sobre el destino de aquella fábrica, también cayó la relativa a la energía eléctrica, arrastrada por la supuesta inviabilidad del azúcar y sus derivados -entre ellos el etanol- que se regocijaban en señalar los oficialistas de turno. Entregada después la fábrica por el Banco República al saqueo de un supuesto comprador del crédito hipotecario, quienes sobrevivimos a esas épocas de impunidad somos, y seguiremos siendo, testigos del auge nuevamente de la producción, no sólo de azúcar, sino fundamentalmente de etanol y de la instalación de pequeñas plantas de producción energética. El Estado a algunos quita y a otros da. Lo que le quitó al pueblo de Soriano se lo da hoy, a través del precio, a los empresarios dispuestos a producir energía eléctrica. Por lo menos, un megavatio. *

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