Droga: realidad y tergiversación

Cuando aún no se ha acallado la polémica suscitada por las declaraciones del Presidente sobre los medios de comunicación, y como para dar razón a las críticas del doctor Vázquez, el colega Ultimas Noticias destina una «ventana» de su portada de ayer, lunes 3, a una información sorprendente obtenida, aparentemente, de fuentes policiales: «Pasta base: 5.000 bocas de venta en Montevideo»; y como «bajada», asevera que el 80% de los hurtos y rapiñas tienen como finalidad hacerse del dinero necesario para la compra de la droga letal.

Nadie, sensatamente, podría negar o ni siquiera minimizar el serio problema de la drogadicción y del narcotráfico; son fenómenos que golpean indiscriminadamente en todas las latitudes y a todos los niveles sociales. Uruguay, por supuesto, no es ajeno a esa realidad y, desde hace algún tiempo, sufre también la expansión del consumo de la famosa «maldita pasta base», esa droga particularmente tóxica que se ha convertido –merced a su relativo bajo costo– en la sustancia psicoactiva de los pobres.

Pero de ahí a sobredimensionar la situación de manera tan grosera, media un abismo que ciertos medios de prensa franquean alegre e irresponsablemente. Estamos de acuerdo con que la prensa debe cumplir un papel vigilante y que no debe ocultarse información relevante con el pretexto de que aquello de lo que se informa no nos gusta. Pero tampoco es de recibo la postura de que, en aras de la libertad informativa, se toleren noticias falsas que siembran temor, generan alarma y abonan la «sensación térmica» de inseguridad de una población demasiado castigada.

En esta misma edición, en la sección Justicia, se publica una nota en la que jerarcas confiables y con autoridad suficiente niegan rotundamente las aseveraciones sobre el número de bocas de distribución de la pasta base.

Tanto el secretario de la Junta Nacional de Drogas de la Presidencia, Milton Romani, como el jefe de Policía de Montevideo, Ricardo Bernal, expresaron su sorpresa por la información brindada. Con una lógica y un sentido común de los que carecieron los medios al manejar una cifra tan abultada, Romani no vaciló en señalar que dicha información es disparatada, ya que si esa cifra fuera real, entonces la plaza estaría totalmente saturada.

Bernal, por su parte, asegura –contra lo afirmado por Ultimas Noticias– que dicha información no emergió de ninguna fuente policial responsable y mucho menos del Comando.

¿De dónde salió esa cifra, entonces? ¿Qué se pretende con esa adulteración de la realidad?

Inevitablemente, habría que concluir que estamos en presencia, efectivamente, de una campaña mediática destinada a socavar el prestigio del gobierno. No debemos olvidar que por primera vez en muchos años, tenemos un Ministerio del Interior que ha dado pasos importantes en la lucha contra la droga y contra los narcotraficantes. Ha habido acciones coordinadas de Policía, Aduanas y Prefectura, que obtuvieron resultados positivos; se han desarticulado organizaciones y se ha aprehendido a algunos de sus responsables. Esto no significa, obviamente, que se haya ganado la guerra. Pero es notorio el aumento de la eficacia policial no sólo en el combate contra el narcotráfico sino, también, contra otras actividades delictivas.

El asunto no es sencillo, y queda mucho por hacer y por mejorar. Pero así como el problema no se resuelve soslayándolo, no es sobredimensionando el problema que lograremos resolverlo. *

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