Presupuesto quinquenal: indicios pánicos

Ni el gobierno ni el Estado uruguayo están en condiciones de regular los precios internacionales del crudo, ni de los productos que el país importa.

Tampoco puede regular el precio del dinero ni las rígidas normas que imponen los organismos internacionales como el FMI o el Banco Mundial.

Todo ese ancho mundo de decisiones nos es ajeno. Y sus efectos caen a plomo sobre las cabezas de los productores, de los consumidores y de los obreros de este país.

Hay, sin embargo, unas pocas zonas de decisiones económicas que están en manos del Poder Ejecutivo y del Parlamento.

Y entre esas, hay una que es la más importante, una decisión que es la madre de todas las políticas estatales: el presupuesto quinquenal.

Entregado al Parlamento a fines de agosto, sobre dicho proyecto todavía no han culminado los trabajos destinados a desbrozar el significado del farragoso cúmulo de artículos y anexos preparados por los ministerios y el equipo económico.

Hasta ahora se han difundido unas primeras aproximaciones a la materia.

Trabajamos en esta reflexión a partir de las palabras del Diputado Doreen J. Ibarra, en el programa En Perspectiva y los comentarios de Saturnino Burgos, delegado de las Bases en la Comisión de Programa del Frente Amplio.

De las observaciones iniciales de estos dos dirigentes surgen algunos elementos alarmantes.

En primer lugar, lejos de intentar medidas que apunten a mitigar el momento de recesión que vive la economía uruguaya, el Presupuesto disminuye significativamente la inversión, la que disminuye en alrededor de 11,2%.

Por esta vía el Estado omite promover desde la obra pública alguna forma de reactivación económica.

Como se verá, la disminución del gasto público no es pareja.

Con respecto a las áreas sociales se produce una disminución del orden del 18%.

Para la Universidad de la República, los primeros escrutinios también son sorprendentes y, a primera vista, empatan mal con los gestos presidenciales de buena voluntad de hace unos meses: se da cuenta de una disminución de las partidas para el quinquenio 2000-2004 del orden del 50% con relación al quinquenio anterior.

La inversión en Salud Pública disminuye en 27 millones de dólares. Y en Vivienda en 56 millones de dólares(alrededor de 2.400 viviendas).

Un Ministerio clave en el impulso a la actividad productiva y al desarrollo es el de Transporte y Obras Públicas; para los próximos cinco años el Presupuesto enviado por el gobierno prevé una rebaja del 10,3%, vale decir de alrededor de 92 millones de dólares.

También para la Administración Nacional de la Enseñanza Pública (ANEP) hay una disminución de las inversiones. Promedialmente, señala el diputado Ibarra, junto con la Universidad las inversiones disminuyen en un 20%.

Frente a este panorama de tijera y restricciones, resulta llamativo el tratamiento que se dispensa a los ministerios del Interior y de Defensa Nacional. Decimos llamativo y no sorprendente ya que peso más, peso menos, la jerarquización presupuestal de los ministerios que portan armas ha sido siempre la «niña mimada» de los presupuestos nacionales, para vergüenza de quienes los preparan y luego de quienes los votan.

Comparando no con el quinquenio sino con el último año del período presupuestal anterior (1999), se registra un aumento de la inversión del orden del 78,7% en el Ministerio del Interior y de un 26% en el Ministerio de Defensa Nacional.

Las inversiones de los ministerios ligados a la seguridad pasan del 9,6% en 1999 al 14,4% en el próximo quinquenio.

En el Ministerio del Interior se crean 1.150 cargos, se asignan 23 millones para vivienda, 18 millones para armas y 12 millones para vestimenta.

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