El sustento doctrinario de las dictaduras del Cono Sur
Cuando se cumplen 33 años del golpe de Estado, bueno es tener presente cuál fue el sustento doctrinario de los gobiernos autoritarios que detentaron el poder en el cono sur en los años setenta y ochenta.
Un libro de reciente aparición, y que fuera comentado oportunamente en nuestra página de libros por Hugo Acevedo, resulta particularmente ilustrativo acerca de los propósitos que animaron a las clases conservadoras a usar a los militares para imponer a sangre y fuego el modelo neoliberal.
El libro a que hacemos referencia reúne textos de Juan Gelman –de dolida y exquisita prosa poética– y ensayos de Osvaldo Bayer, cuya lucidez queda una vez más de manifiesto.
Más allá del dolor por el desarraigo compulsivo que supone el exilio («Exilio» es el título del libro en cuestión), los ensayos de Bayer resultan una pieza magistral para aproximarnos a la mentalidad militar prevaleciente en la Argentina del siglo pasado, así como a las razones más profundas que llevaron al quiebre institucional verificado en varios países latinoamericanos en los setenta. Y si bien es preciso tener presente que la Argentina y el Uruguay son dos países bien distintos (así como Chile, Bolivia, Paraguay y Brasil), bueno es reconocer que en todo el Cono Sur latinoamericano el imperialismo –liderado por EEUU pero bien gestionado por sus aliados europeos– perseguía una sola meta: implantar el modelo económico de apertura liberal cuyos efectos persisten hoy como trágica herencia de una doctrina esencialmente inhumana.
Osvaldo Bayer transcribe textualmente parte de unas reflexiones «filosóficas» del almirante Emilio Massera, a la sazón miembro de la Junta Militar, recogidas en La Opinión de Buenos Aires del 26 de noviembre de 1977: «Hacia fines del siglo XIX, Marx publicó tres tomos de El Capital y puso en duda con ellos la intangibilidad de la propiedad privada; a principios del siglo XX, es atacada la sagrada esfera íntima del ser humano por Freud, en su libro Interpretación de los sueños y, como si esto fuera poco, para problematizar el sistema de valores positivos de la sociedad, Einstein, en 1905, hace conocer la teoría de la Relatividad, donde pone en crisis la estructura estática y muerta de la materia».
Recuerda Bayer más adelante las «razones» que llevaron al comando del Cuerpo de Ejército III a una quema de libros «perniciosos, que afectan al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana»; de lo que se trata es de evitar que se continúe engañando «a nuestra juventud sobre el verdadero bien que representan nuestros símbolos nacionales, nuestra familia, nuestra iglesia, y en fin, nuestro más tradicional acervo espiritual sintetizado en Dios, Patria y Hogar».
Mientras esto ocurría en Argentina –y sabiendo que después de la quema de libros vendría la desaparición de los seres humanos «contaminados» de tales doctrinas «subversivas», el embajador alemán en Argentina negaba que el gobierno del general Videla fuera una dictadura militar, al tiempo que las fábricas alemanas de armamentos hacían excelentes negocios vendiendo armas sofisticadas al gobierno encabezado por Videla para combatir a los «guerrilleros terroristas».
Resulta especialmente paradójico comparar lo declarado por la Unión Democristiana, el partido de Konrad Adenauer, en 1947, con lo que fue el rumbo económico que tomó la RDA posteriormente: «El sistema económico capitalista –sostenía el CDU entonces– no ha sido el justo para los intereses vitales y estatales del pueblo alemán. Luego del terrible desastre político, económico y social como consecuencia de una política imperialista, sólo podrá realizarse un nuevo ordenamiento si se parte de la base. El contenido y la meta de ese nuevo ordenamiento social y económico no puede ser más la ambición capitalista de ganancia y poder, sino solamente el bienestar de nuestro pueblo».
Bellas palabras muy pronto echadas al olvido. Al punto que fue precisamente el «milagro alemán» –esto es, el desarrollo y el crecimiento económico basado en el capitalismo salvaje– lo que se pretendió imponer como modelo para los países subdesarrollados del Cono Sur.
He aquí los pilares sobre los que se levantó el edificio doctrinario de las dictaduras del Cono Sur. *
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