La importancia de la comunicación
Desde que asumió el nuevo gobierno, hay una coincidencia más o menos general en señalar una carencia de la administración en lo que tiene que ver con la comunicación. Desde varios ámbitos, se ha advertido el hecho de que el gobierno no es suficientemente claro o explícito a la hora de comunicar la marcha de sus planes y proyectos, de destacar sus logros o de exponer las dificultades que enfrenta.
Las conferencias de prensa, las declaraciones de «voceros» más o menos oficiales u oficiosos, parecen no ser suficientes para que la población tenga un panorama claro acerca del rumbo que sigue el gobierno, de los pasos que da o de los obstáculos que se presentan.
Por ello ha resultado de particular relevancia la entrevista que el doctor Vázquez concedió a la periodista Sonia Breccia para su programa Primera Voz de AM LIBRE el pasado miércoles 21. Una entrevista en la que, con respeto pero sin concesiones ni mucho menos complacencia, la entrevistadora introdujo a su entrevistado en todos los temas que despiertan el interés de la población. La participación de los oyentes a través del mensaje telefónico o electrónico –práctica habitual en el programa– resultó de particular relevancia por cuanto no sólo permitió que el Presidente recibiera inquietudes y críticas directamente, sino que le dio pie para aclarar aspectos confusos y explayarse en explicaciones valiosas.
Más allá de los aspectos concretos que se abordaron en la entrevista (reforma tributaria, política de derechos humanos, sistema de salud, reforma educativa, etcétera), importa destacar la claridad del mensaje que dejó el Presidente en cuanto a las metas y los medios.
Desde estas páginas lo hemos señalado en reiteradas oportunidades: el gobierno está comprometido en la aplicación del programa de gobierno que refleja las promesas realizadas durante la campaña electoral; pero esos cambios prometidos no pueden realizarse de la noche a la mañana ni de un día para el otro sin correr el serio riesgo de vulnerar el orden jurídico vigente. La izquierda ha llegado al gobierno mediante el voto popular, respetando todas y cada una de las normas electorales vigentes, y no por medio de una revolución armada que hace tabla rasa con el «ancien régime» y el orden establecido. La izquierda uruguaya en el gobierno debe proyectar los cambios prometidos respetando todas las instancias constitucionales y el estado de derecho; debe respetar el principio de separación de los poderes y las reglas de juego de la democracia. No podemos olvidar que fue para recuperar aquellas libertades y garantías «burguesas» que a menudo se despreciaban hace cuarenta años, que el pueblo uruguayo libró una dura batalla contra la dictadura que las había pisoteado.
No podemos de ninguna manera pretender, entonces, que el gobierno se saltee las formalidades democráticas. Los cambios se irán procesando lentamente, y serán «a la uruguaya», como lo proclamó el Frente Amplio durante la campaña electoral. En la entrevista a que nos referimos al comienzo, el doctor Vázquez recalcó esto que decimos:
«Los cambios serán a la uruguaya o no serán. Cambios a la uruguaya implican madurez, seriedad, pensamiento, cautela (…) Los cambios tienen que ser graduales».
Es fundamental que todos tomemos conciencia de esto para evitar caer en reclamos urgentes y radicales que, por explicables que sean, sólo operan como obstáculos a la delicada tarea que enfrenta el gobierno. *
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