Democracia y relaciones de trabajo
Aproximadamente 200 empresarios uruguayos presentaron recurso cuestionando el decreto sobre prevención de conflictos, lo cual merece algunas reflexiones.
En primer lugar, no sorprende. Había sido anunciado reiteradamente. Las discrepancias conceptuales ante el fenómeno de la ocupación son por demás notorias. Pero las mismas, ante los recursos presentados, ya son historia, cuando no anécdota.
En segundo término, si de algo podemos enorgullecernos los uruguayos, es de la amplitud del diálogo y del civilizado disenso que existe en nuestra sociedad, que ha motivado entre otras cosas, haber sido elegidos por la OIT como ejemplo de país dialogante.
En tercer lugar, democracia y conflicto son inseparables. Una especie de hermanos gemelos. Y si de relaciones de trabajo se trata, la historia del país es por demás ilustrativa.
Promediaba el año 1985, ya estábamos en plena democracia, y el Congreso Obrero Textil – COT, el mismo que actúa hoy en el caso Dancotex, decidía la ocupación de las fábricas textiles, originando reacciones diversas en el ámbito político. Algunos propusieron recolección de firmas para una iniciativa popular que exigiera el voto secreto en los sindicatos. Otros se opusieron terminantemente a estas iniciativas. Lo cierto es que a fines de ese mismo año, se reafirmaba la estrategia empresarial que consistía, entre otros aspectos, en promover el voto secreto y obligatorio y la reglamentación del derecho de huelga.
Por esos mismos años se desataron conflictos muy intensos en la salud, La Española concretamente, o en el transporte de Montevideo. Y nuevamente recrudecieron los planteos empresariales ante el accionar sindical. Y digámoslo claramente: el sector empleador estaba y está en todo su derecho de plantear su estrategia. Lo cual no significa que se compartiera la misma.
¿Cómo sorprendernos entonces ante la reacción empresarial respecto del decreto de prevención de conflictos? ¿Qué diferencia hay entre estos casi 200 recursos individuales del año 2006, con la exigencia del voto secreto y obligatorio y reglamentación del derecho de huelga de 21 años atrás? Obviamente que nos referimos a estrategias empresariales y no a contenidos, que por cierto son temas diversos.
Recordemos al viejo Voltaire cuando nos decía aquello de que discrepo totalmente con lo que piensas, pero daría la vida por defender el derecho que tienes a expresarlo. Ergo: no hay nada nuevo en esto de la democracia y el conflicto.
La cosa está movida, mejor dicho: el sistema de relaciones laborales está en plena ebullición, lo que no sucedía desde la década de los 90 en adelante, en el mejor de los casos, cuando la negociación colectiva, consejos de salarios, fueros sindicales, actividad en el interior del país, etc., eran prácticamente inexistentes. Y cuando un nuevo sistema de relaciones de trabajo cambia sustancialmente, se producen resquebrajamientos, mitos que se vienen al suelo, conflictos que se reiteran, discursos que se repiten, acomodamientos varios. Viene aquello del «repienso estratégico». En fin, lo que reiteradamente he calificado como dolores de parto ante un nuevo sistema que alumbra. No se entendería un Ministerio de Trabajo inactivo en las relaciones laborales.
Lo que traducido en términos de política a lo grande, no significa otra cosa que para nosotros los uruguayos, sería impensable la inexistencia de diálogo social y discrepancia en libertad. Si así no fuere, ¿no estaríamos hablando de otra cosa diferente a la democracia? *
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