El carácter universitario del título docente

Quienes realizan los cursos terciarios de formación docente, ya sea de maestros o de profesores de educación media, obtienen luego de su aprobación el título docente que les habilita para ejercer la profesión en nuestro país, pero el mismo no tiene carácter universitario.-

Esto, que siempre fue así, y que en épocas pasadas no fue motivo de mucha discusión, cada vez con mayor fuerza va ganado la agenda pública en cuanto a la necesidad de adoptar las decisiones que correspondan, y tras ello iniciarse los procesos que culminen con las soluciones respectivas.

El título docente debe tener carácter universitario.

Los maestros y profesores titulados uruguayos no pueden ejercer su profesión en muchos países por no tener sus títulos tal rango, pese a que en muchísimas ocasiones su formación es superior a la de los países que no lo permiten ejercer por esta causa, mientras que docentes de esos países pueden ejercer en el nuestro.

Un docente egresado de la ANEP (Administración Nacional de Educación Pública) no puede a su vez realizar determinados cursos universitarios de posgrado por el problema de referencia.

Estos problemas que son reales exigen solución, por eso ante los legítimos planteos que se realizan en forma creciente no podemos mirar para otro lado.

Tampoco se trata el carácter universitario de un rótulo sin contenido. Para que el título docente tenga tal rango deben los institutos que lo otorgan tener un adecuado nivel académico, realizar investigación y extensión: tres pilares son básicos para que el rótulo coincida con el contenido.

Perfecciones tampoco existen, tampoco la tiene la Universidad de la República. Se trata de mejorar y de superarse sensiblemente de la mano de las soluciones que con tal legitimidad se requieren.

Se trata para ello, en primer lugar, de identificar con claridad las debilidades que debemos revertir, a modo de ejemplos: la carencia en investigación en los centros de formación docente y la falta de acuerdos para encontrar las formas institucionales que logren el objetivo.

Y así como hay fuerzas que empujan para que los docentes obtengan el cada vez más reclamado carácter universitario del título docente, también hay fuerzas que se oponen a ello, aunque no sea en forma explícita.

Muy variadas son las formas a través de las cuales se logre la meta planteada y en las que hay que profundizar para poder optar:

1) que los actuales centros de formación docentes (Institutos de Formación Docente, Institutos Normales, Instituto de Profesores Artigas y Centros regionales de Profesores) y/o institutos que en el futuro puedan unificar los planes y programas, tengan la potestad de emitir tales títulos.

2) Que ellos se transformen en institutos universitarios

3) Que se cree una Facultad de Educación en el ámbito de la Universidad de la República.

4) Otras formas.

Ello no debe sustraerse al debate educativo que el Ministerio de Educación y Cultura, con total acierto, viene organizando a través de la CODE (Comisión Organizadora del Debate Educativo). Es fundamental que este tema también entre en el debate más amplio.

Luego vendrán las opciones que se hagan en función de los argumentos vertidos y que recojan posteriormente las normas legales y acuerdos y coordinaciones que realicen la ANEP, la Udelar y el MEC.

Hechas las opciones vendrán los procesos para que ellas se concreten.

También debe definirse qué debe hacerse con los títulos docentes ya otorgados y con los que se otorguen a quienes ya están cursando la formación docente.

Manos a la obra. El debate educativo está en marcha. *

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