Más razones a favor de la reforma tributaria
En esta segunda nota, continuamos exponiendo nuestros argumentos a favor de la reforma tributaria.
Porque atiende a la capacidad contributiva de los diferentes actores. Es decir que no es neutral (en esencia ningún modelo lo es). El actual sistema es regresivo y concentrador de la riqueza, al apoyarse exclusivamente en los impuestos al consumo (que pague más el que consume más, sin tener en cuenta que hay insumos y consumos básicos indispensables para subsistir), en el Impuesto a los Sueldos (que no permite deducciones y que se aplica sobre el monto total de la franja salarial). El que se propone -además de bajar un punto la tasa básica del IVA y eliminar el Cofis (3%)- al tener a la Renta Personal como base, propende a una mejor distribución de los costos (que pague más, quien tiene más), permite deducciones en el monto imponible, y se aplica sobre el excedente de la franja anterior. Por el sistema propuesto se aumenta el ingreso del decil más bajo de ingreso per cápita en 3%, y baja el del decil más alto en 4,5%.
Porque es coherente con la propuesta electoral del Frente Amplio en materia tributaria. Desde los objetivos de suficiencia, equidad, fomento a la producción, racionalización, pasando por la gradualidad en su implementación y finalmente en su esencia instrumental sobre la base de un impuesto directo (IRPF) con dos impuestos de contralor (Patrimonio y Herencias), apoyados en dos grandes impuestos al consumo (IVA e Imesi), la propuesta es un símil de lo expresado por la fuerza política en sus documentos programáticos. (El Otro Programa. Reforma del Sistema Tributario. Octubre de 1999).
Porque se ajusta a los planteos históricos de la sociedad. Desde la salida de la Dictadura y aún antes de ella, la sociedad reclama la reforma del sistema tributario sobre la base de la implantación del impuesto a la renta. En el documento económico de la Conapro, firmado por todos los partidos políticos en febrero de 1985, se establece el compromiso de reformar el sistema tributario de forma «que opere como instrumento de una adecuada distribución de ingresos en la sociedad, que jerarquice la consideración de la capacidad contributiva de la población y asentado sobre la base de la tributación directa a través de la extensión del impuesto a las rentas.» Debieron pasar 20 años para que un gobierno progresista rescatara el compromiso público asumido por todos los partidos, para llevarlo a la práctica.
Porque se afilia a la estrategia participativa. En un hecho inédito en el país, el equipo económico puso a la consideración de la sociedad el informe primario con las características del proyecto, habilitando «la más amplia participación de la ciudadanía, a efectos de que realice todos los aportes y sugerencias que entienda necesarios.» La Alianza Progresista presentó en esa instancia un análisis del documento -que comparte en su concepción filosófica- y planteó 11 Puntos que le merecían dudas, muchos de los cuales fueron incorporados y otros que seguimos discutiendo.
En síntesis: porque es una reforma que apunta al sistema globalmente, que promueve un sistema eficiente, equitativo, simple, suficiente y de estímulo al sector productivo; de redistribución interna del costo fiscal, con mayor énfasis en el control de la gran evasión; sin privilegios donde los estímulos o incentivos a determinados sectores considerados prioritarios o de interés para el país estén definidos en forma específica y puntual por el gobierno y fundamentalmente de justicia tributaria donde pague más quien tiene más. *
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