Razones de nuestro voto por la reforma tributaria
En esta primera nota, expondremos algunos de los argumentos a favor de la reforma tributaria.
Porque promueve una reforma estructural del sistema. Forma parte de una reforma global del modelo tributario, que complementan la reforma de la DGI y de Aduanas, y el levantamiento del secreto bancario. No es un parche a un sistema ya existente. Es el primer paso, un tránsito, hacia un nuevo sistema tributario.
Porque está en sintonía con las prioridades presupuestales. Se adecúa a las necesidades planteadas, a las proyecciones y a las planificaciones expresadas en el presupuesto quinquenal del gobierno. Se ajusta asimismo, a sus criterios de formulación: «responsabilidad fiscal», que postula la «imprescindible coherencia que debe existir entre el presupuesto y el programa financiero del gobierno»; el de «compromiso de gestión«, que «busca mejorar la gestión pública a todo nivel y donde las rendiciones de cuentas serán concebidas como oportunidades para corregir errores y superar vacíos que no se vayan detectando en el presupuesto quinquenal»; el de «premio al ahorro», no como un estímulo a un ineficiente atesoramiento de recursos «sino como una herramienta de promoción de un mejor gasto»; y el de «transparencia», que determina «que todos los uruguayos tienen que disponer de la posibilidad de conocer en qué se gasta el dinero de todos». No es un ajuste fiscal para cubrir déficits o carnavales electorales.
Porque se ajusta al eje programático del Frente Amplio en lo social y en lo productivo. Apunta a consolidar una «visión estratégica«, a lograr una armonía entre el interés fiscal, los instrumentos utilizados (impuestos, exoneraciones, etc.) y el sentido finalista de la política de gobierno. El actual gobierno ha delineado una estrategia que da prioridad a la inversión como el gran motor de desarrollo y el crecimiento productivo del país, única vía posible para dar solución a los problemas del desempleo, de la recomposición salarial, de la integración y la reinserción social de los sectores marginados y de la consolidación de la economía en un modelo de desarrollo en crecimiento y sustentable en el tiempo. «La primera prioridad nacional consiste en mejorar la cantidad y calidad del empleo. Existe un único camino genuino para esa prioridad: el incremento sustancial de la inversión productiva.» En ese aspecto, tiende a aliviar la presión sobre los recursos destinados a la inversión y a la reinversión, a la vez que redistribuye la carga tributaria entre todos los sectores de la sociedad.
Porque apunta a una mayor simplicidad, equidad y eficiencia. En la actualidad perviven una masa heterogénea de gravámenes y exenciones establecidas conforme a razones circunstanciales, a presiones corporativistas o a coyunturas puntuales que operan a favor o en detrimento de algunos sectores sobre otros y que promueven, además, una elevadísima evasión.
Actualmente se evaden impuestos en el orden del 30% de lo generado. Se eliminan más de quince impuestos, entre ellos el IRP, y se establece un mejor sistema de control de la evasión.
En un próximo artículo continuaremos el abordaje del asunto. *
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