El reclamo de un gran movimiento
Raúl Legnani
Lo bueno de vivir en este país, es que todos los días nos podemos asombrar de algo.
Hace un tiempo descubrimos que las propinas pagaban impuestos.
En los últimos meses conmovimos al mundo con la noticia de que se había desatado en nuestro territorio la cacería de libretas de propiedad de los autos. Ahora nos acabamos de enterar de que seremos multados –según un artículo de la Ley de Presupuesto–si perdemos nuestra cédula de identidad.
Y esto último, por cierto, nos preocupa, a la vez que anunciamos que en las próximas horas comenzaremos a establecer los contactos necesarios para crear un movimiento contra esa multa y todo intento de promover multas a los distraídos.
Quienes perdemos cada dos años (promedio) la cédula de identidad, no podemos aceptar esta violación a la libertad de perder las cosas.
Es que si no frenamos este atropello, nos encontraremos que un día también se multará a quienes perdemos a diario las llaves, los grabadores, los encendedores, las cajas de cigarrillos, los bolígrafos, las billeteras, los paraguas, la clave de la computadora y los papeles donde apuntamos los teléfonos.
Ese movimiento, que bien podría llamarse Movimiento en Defensa de los Distraídos (MDD), tendrá carácter pacífico, lo registraremos hasta en la Corte Electoral, pero se basará en fuertes principios.
Nuestra idea central será en defensa de la individualidad de todos los distraídos, quienes perdemos por día muchas horas buscando lo que perdimos o haciendo trámites o saliendo de compras para volver a recuperar el objeto perdido.
Nadie tiene derecho a sancionarnos, ya nos gustaría que algún día se multara a los que nunca pierden nada, a los que gastan un bolígrafo hasta el final, a los que siguen usando las mismas llaves que heredaron del abuelo, a los que conservan la cédula de identidad con la que iban a la escuela.
Si se nos ataca, responderemos. Juntaremos firmas, marcharemos sobre el Parlamento, haremos paros, pero nunca dejaremos de ser distraídos.
Que todo el mundo lo sepa, no daremos un paso atrás, aunque nos olvidemos de los días y horas de reunión del movimiento.
¡Distraídos del mundo, uníos!
* Periodista
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