El Informe argentino y la Comisión para la Paz
La pacificación definitiva sólo podrá alcanzarse a través de la verdad (Ministro de Justicia R. Gil Lavedra)
Las palabras del ministro de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina, Ricardo Gil Lavedra, deben haber resonado con fuerza entre los participantes en el emotivo acto en que ayer las autoridades argentinas y la organización Abuelas de Plaza de Mayo entregaron información referida a los uruguayos desaparecidos en aquel país durante el período de las dictaduras.
Dijo el ministro: «Si bien en muchos aspectos los caminos de la punibilidad pueden quedar cerrados, no así pueden quedar canceladas la búsqueda de la verdad, el esclarecimiento del pasado. La pacificación definitiva sólo puede alcanzarse a través de la verdad».
En ese terreno, de principios, las afirmaciones de las autoridades argentinas tienen una gran importancia.
El Informe proporcionado por las autoridades argentinas presenta algunas aristas sobre las que vale la pena reflexionar.
En primer lugar, la base principal de la información contenida en el informe de la llamada Comisión Sábato, (el «Nunca Más») lo constituyen informes aportados por las víctimas.
¿Se incluyen en los informes las actuaciones judiciales que determinaron el pedido de extradición de tres militares y un jerarca policial uruguayo?
Los informes argentinos ¿se limitarán al testimonio de los familiares de las víctimas, o aportarán también información proveniente de los servicios de inteligencia?
Si la información es la proporcionada por las víctimas a los autores del Informe de la Conadep, se habría registrado un avance. Pero sólo un pequeño avance.
Pero estaríamos en los niveles de información disponibles en 1984, cuando se publicó el «Nunca Más».
En la entrevista concedida a LA REPUBLICA y publicada en nuestra edición de ayer martes 5, uno de los integrantes de la Comisión Para la Paz, el doctor Carlos Ramela, ha hecho algunas consideraciones interesantes.
Ha informado, para empezar, la acertada decisión de la Comisión en el sentido de solicitar a los gobiernos de los EEUU, Brasil, Chile y Paraguay el envío de la documentación existente sobre uruguayos desaparecidos.
Como es sabido, varias agencias del Estado norteamericano han venido publicando (desclasificando) una enorme masa documental referida a los regímenes de terrorismo de Estado que funcionaron en el Cono Sur de América.
Los funcionarios de los EEUU sabían bien casi todo lo que ocurría en la medida que las acciones de las dictaduras de estos pagos respondían obedientemente a las indicaciones de la administración norteamericana, particularmente intervencionista en los tiempos de Henry Kissinger.
La participación de funcionarios de la CIA en operaciones consumadas en el Río de la Plata, incluyendo Chile ya ha sido reconocida por gobiernos estadounidenses posteriores, de modo que por esa vía se pueden incorporar informaciones que contribuyan a confirmar oficialmente lo que se sabe desde hace mucho tiempo a partir de los testimonios de las víctimas.
Preguntado por el periodista acerca de «la necesidad de reconstruir la memoria histórica», Carlos Ramela expresó: «Esa es una obligación ética del Estado, (que, además, es) indispensable para reconstruir la memoria colectiva o histórica del pueblo uruguayo».
Y finalmente el doctor Ramela agregó otro elemento de interés: «Se está trabajando para obtener toda la información. Ese es el criterio, ese es el espíritu, esa es la encomienda que tenemos por parte del Presidente de la República. Y, por tanto, no existen limitaciones. Sólo el tiempo dirá hasta dónde se puede avanzar.
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