La política internacional del gobierno

El señor Presidente ha declarado, respecto al manido tema de las pasteras, que su posición cuenta con el aval del espectro político (se descuenta el de la derecha…), y de toda la ciudadanía.

En un exceso increíble (o mejor, no creíble) de autoestima, ha incluido una buena porción de la ciudadanía que, no casualmente, no está de acuerdo. En esa porción me incluyo, por todas las razones que paso a detallar y algunas más que escapan circunstancialmente a mi memoria.

-Es una idea original inconsulta originada en el original gobierno de Jorge Batlle.

-Es una idea continuada, en forma también inconsulta, de este gobierno.

-Se saltearon, ambos gobiernos «nuestros», deliberadamente, el imprescindible tratamiento del tema en la ya existente Comisión Mixta del Río Uruguay.

-La idea inconsulta con la ciudadanía y con el vecino y cousuario del Río Uruguay, de llevar adelante el emprendimiento, se impuso «sí o sí y pese a quien pese», invocando un sentido equívoco y equivocado de mal entendida soberanía.

-Se tildó de «patoteros» a quienes desde siempre han intentado defender de la contaminación ambiental y a los vecinos (¿hermanos?) de Gualeguaychú y Colón. Por resistirse a aceptar la implantación de una obra de la que no se han dado aún las garantías suficientes en materia de contaminación (participación bilateral en el tema), sin la mínima autocrítica por haber tirado la primera piedra. (¿o los primeros furanos y dioxinas?).

-Aunque las plantas no tuvieran ni un solo elemento de contaminación, no se ha profundizado en las consecuencias de la extensión macro de forestación destinada a generar la pulpa de madera en cantidades súper industriales, en materia de consumo excesivo de agua y lo que es peor, no se ha definido una necesaria política de Estado respecto a la imprescindible política que defina qué queremos y qué no queremos plantar, sobre la base del país productivo que se ha, hasta ahora, sólo proclamado en la propaganda preelectoral del partido de gobierno

-Complementando lo anterior, existe ya un impacto real de «desecación» de los predios linderos a los forestados, que los liquida como campos de cultivo de elementos destinables a la alimentación. ¿Esa consecuencia es querida o no se ha estudiado?

-Se están produciendo –más aceleradamente de lo que ya ocurría– el pasaje a extranjeras manos de campos de alto índice Coneat, que sus nuevos y extranjeros propietarios, inidentificables por ser en su conveniente mayoría sociedades anónimas con acciones no nominativas, dedicará por cercanía y conveniencia de sus sagrados lucros, a la plantación del monocultivo depredador irreversible de la riqueza de esas tierras.

Sabiendo que me quedan otros elementos en el tintero, paro aquí, ya que para esta muestra, sobran botones…

Se me ha ocurrido pensar cuál es el verdadero objetivo de esta «patriada» cuasi obsesiva que ha emprendido el «equipo de gobierno» que, como las motos, parece no tener marcha atrás.

Y no puedo menos que relacionarla con las sucesivas «guiñadas» hechas al imperio del insano de Bush.

También, a saber:

-Participación en las maniobras Unitas, dirigidas por el imperio y acordes a su política agresiva y colonialista del mundo, de las que, mientras fuimos izquierda no gobernante, siempre renegamos.

-Envío de tropas a Haití para intentar, con el uso autorizado de la fuerza (art. 7), para, en base a ésta, lograr la «imposición (?) de la paz», (¿desde cuándo la paz se impone a sangre y fuego…?), cuando todos sabemos que lo que falta en Haití son elementos tales como medios para intentar terminar con el hambre y la miseria, y los provean de la salud, vivienda y educación imprescindibles para una vida digna.

-Aprobación «por detrás de la iglesia» en Mar del Plata, mientras, por delante, se comunicaba a la opinión pública, como detentadores de la presidencia pro témpore del MERCOSUR, que se estaba en contra del ALCA, y al mismo tiempo, «sotto voce», se negociaba con un funcionario yanki «de cuarta» enviado para la oportunidad, el Tratado de Protección de Inversiones Yankis (TPIY).

-No concurrencia a la asunción del hermano Evo, en Bolivia, para dar al amo yanki la señal de que existe una «gran» nación en Latinoamérica, con «reservas morales» como para no adscribirse al «eje del mal» (Fidel-Chávez-Evo).

-Y ni que hablar de las serias perspectivas del un TLC con USA. De las que el aún críptico lenguaje del Presidente no deja dudas. Limitándose a decir que «El TLC(Y) no está en la agenda del gobierno». Pero no aclaró que puede ponerse en cualquier momento. Las agendas se cambian normalmente cada año… Mejor hubiera sido decir que el malhadado TLC(Y) no está en la filosofía que llevó a la fundación del FA, del cual este gobierno se dice representante. En el cual estaba muy claramente expresada la no derogada –y por eso vigente– idea del antiimperialismo, hoy caído en desuso y en el olvido. Eso llevó a varios legisladores de AU a decir que, para el TLCY, «..las puertas están abiertas»…..(¿o las piernas….?).

-Se agrega a todo esto la noticia del momento, en el sentido de que Uruguay dejaría su condición de socio pleno del MERCOSUR, para pasar a la de simple asociado, como pueden ser los países que no perteneciendo al Cono Sur, han decidido estratégicamente unirse al Mercado Común del Cono Sur.

Luego de haber generado, con el pasaje de la condición de «enano llorón» a la de «petiso compadre», la animadversión del hermano y vecino, hecho que parece navegar idóneamente en el sentido del oscuro designio de apartarse de un MERCOSUR agonizante y mal herido. Por más que, para salir del paso, se desdiga con lo contrario.

Olvidando que si uno tiene un «cachorrito» y se lo «molestan» los perros de los vecinos, es totalmente contraindicado, para tratar de salvarlo de esas molestias, ponerlo en una jaula….. con el chacal.

Y ya no importa si fue dicho realmente o dicho y mal interpretado. Porque estamos ante un mecanismo muy usado en materia de difusión de «ideas» por el cual se dice lo que se quiere trasmitir, y luego, se sale a corregir el sentido de lo expresado, diciendo cosas difusas y contradictorias. Es el «viejo método» que emplean las enfermeras cuando te van a dar una inyección. Primero te pegan con el dedito, y recién luego clavan la aguja. El primer «golpecito» distrae tu atención y tu miedo, y el pinchazo se logra con un estado de anestesia mental.

La firma de un TLCY, se dice que no está en la agenda del gobierno, no está en la discusión, pero es la pieza que encaja perfectamente en el «puzzle» que ha venido armando este gobierno en materia de política internacional.

Ya se dio el golpecito con el dedo. Más temprano que tarde vendrá el pinchazo, para el que se busca con premeditación edulcorada que resulte lo menos doloroso posible, en materia de costo político. *

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