Una propuesta sobre una causa nacional
EL EVENTO que tuvo lugar en la noche del lunes 29 de mayo en el Edificio Libertad, trasmitido por cadena de radio y televisión, fue de extraordinaria contundencia. Convincente al extremo. Junto al gobierno estaban los representantes de los partidos, ministros y parlamentarios, directores de organismos públicos, del movimiento sindical y otros, tal cual corresponde a una causa nacional.
Las cuatro exposiciones se complementaron, y brindaron en su conjunto una acabada demostración de la justicia y la razón del gobierno uruguayo en relación a las plantas de celulosa. Se expusieron en forma documentada las gestiones cumplidas por el anterior y el actual Poder Ejecutivo. Se demostró que en todos los casos se actuó conforme a derecho, que se cumplió en forma rigurosa con las disposiciones vigentes en relación con el Estatuto del río Uruguay y con las normas de preservación de medio ambiente, que de los estudios de los técnicos del Banco Mundial no surge que exista riesgo de contaminación, que Uruguay acepta desarrollar en el futuro un monitoreo conjunto con la Argentina y que le entregó a ésta toda la información requerida, a punto tal que la solución del diferendo quedó establecida en 2004 en un documento firmado por los cancilleres de ambos países y elevado al Congreso argentino en la memoria anual del Poder Ejecutivo correspondiente a ese año. El doctor Felipe Paolillo, ex alto funcionario de la cancillería y actual asesor del gobierno en su presentación ante el Tribunal de La Haya, leyó textualmente el párrafo referido, tomado del documento oficial argentino. Previamente, el ex director de la Dirección Nacional del Medio Ambiente, Andrés Saizar, demostró que se efectuaron todos los estudios de evaluación del impacto ambiental previo a autorizar la construcción de las plantas en Fray Bentos (Ence en octubre 2003 y Botnia en febrero 2005).
Así como el intendente de Río Negro, Omar Lafluf, expresó que por respeto a los pobladores de su departamento se sentía obligado a marcar la responsabilidad del gobierno argentino, que no puede escudarse tras los piqueteros de Gualeguaychú, el ministro Mariano Arana en su razonada y vehemente exposición dejó establecido con meridiana claridad que el gobierno uruguayo cumplió todas las normas y lo seguirá haciendo, paso a paso, en cada una de las etapas, para velar como lo hizo a lo largo de todo el proceso por la salud de los uruguayos.
Hasta aquí llegamos. ¿Y ahora? Propongo que con el texto de las cuatro intervenciones el gobierno uruguayo edite un folleto con un tiraje elevado y lo haga llegar hasta el último rincón del país, a cada ciudad, pueblo o caserío, a cada hogar uruguayo; luego, a los organismos internacionales, a los gobiernos y organizaciones sociales de los países de América Latina y Europa; y a todos los núcleos de uruguayos en el exterior, encareciendo su difusión en el medio respectivo, en los órganos de prensa, etc. Todo ello con el fin de que sus claras y legítimas razones se difundan por el mundo.
No basta con tener razón. Hay que divulgar las razones que sustentan una causa justa, para generar conciencia al respecto.
Todos (o muchos por lo menos) somos contestes de que la política de comunicación del gobierno, de hacer llegar una información precisa a todo el pueblo, debe mejorar sustancialmente. Creo que sin el contacto o diálogo permanente con la gente no se puede asentar una obra perdurable. Pues bien: ésta es una iniciativa para salir al encuentro de todos los compatriotas, para apoyarse en la fuerza de un pueblo bien informado y consciente en una causa en que nos va la vida. *
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